
Una de las consecuencias de la restricción de créditos que estamos viviendo, a mi juicio por una mayor responsabilidad en las concesiones, es que las ventas minoristas de pago aplazado están viviendo serios problemas. Si hace unos años era muy común lograr financiación automática y barata en una tienda, hoy no lo es tanto.
Por ejemplo, se exige una nomina para poder acceder a financiación. Si no hay trabajo, no hay pago aplazado. Para mi es algo de sentido común y no me extraña que estemos como estemos si es que antes no se comprobaban los ingresos del comprador. Y si la persona logra acceder a financiación, esta es muy cara, con tipos de interés casi siempre por encima del 12%.



Hace ya unos días Alejandro nos recordaba el