Cortefiel ha decidido echar el cierre a su actividad industrial en España. En efecto, ha decidido cerrar su planta de producción en Málaga, la única en la que había concentrado sus actividades de fabricación en la península. Ahora, todas sus prendas vendrán de fuera: algunas de sus plantas propias en Hungría y Marruecos, y otras directamente subcontratadas.
Este movimiento tiene, para mí, dos lecturas. Por un lado, es la muestra más tangible del camino que seguirán, a este paso, todas las actividades industriales en España: cierre para ser trasladadas a otras zonas más baratas.

Las empresas de capital riesgo
Días después de cerrar la compra de Cortefiel, los todopoderosos, los fondos de capital privado, empiezan a hacer su trabajo de crear valor para los propietarios, es decir, para ellos. Como parte inicial de este trabajo, están evaluando los activos ociosos de la empresa comprada y realizando valor con la venta de esos activos que no son estrictamente necesarios para el desarrollo del negocio principal, incluso la propiedad de los edificios donde tienen localizados sus tiendas. Cortefiel diseña y vende ropa, no es una empresa inmobiliaria.