
Ya estamos de finde. Con el tiempo libre quizás atendéis esos reclamos de las empresas de cupones (Groupon, Letsbonus, Groupalia, etc). O tal vez es posible que precisamente estos días vayáis a canjear los cupones adquiridos en ese restaurante, spa, o lo que se tercie. Internet ha permitido que se desarrolle en España un método de promoción, el de los cupones, que con anterioridad había tenido una presencia muy limitada frente a su éxito en otros países.
Pero el éxito, cifrado también en la proliferación de empresas clones, no esta exento de su lado oscuro: a una errónea percepción de su función por parte de muchos de sus potenciales proveedores, se unen dudas en general sobre el tipo de negocio. Es posible que todo ello haya tenido bastante que ver con la aparatosa salida a bolsa de su principal representante.Pero además es que muchos señalan una serie de incertidumbres legales en las empresas de cupones, sobre el modelo y sus prácticas.



Esta vez ocurrió con Starbucks y, mala suerte para ellos, ocurrió en Estados Unidos.