Hace tan solo unos días les hablaba en estas páginas sobre el potencial que nuestro país tiene para la exportación de tecnología mediante uno de los estandartes más plausibles de nuestro desarrollo económico reciente, los trenes AVE.
Sorprendentemente, ya sea como consecuencia de la propia crisis económica o porque el proyecto de la alta velocidad en España no haya tenido la acogida inicialmente prevista, el AVE parece haber fracasado. Al menos esto es lo que ha demostrado el cierre del trayecto Toledo-Cuenca-Albacete, que acaba de dinamitar una importante cantidad de recursos, al haberse empleado para no utilizarse hasta nueva orden.



