Si ayer hablábamos de la inexistencia de ricos en España y de que aquí sólo pagamos este impuesto los tontos, hoy os voy a explicar cómo funciona uno de los fraudes fiscales más extendidos entre los empresarios y accionistas de empresas, fundamentalmente, pequeñas y medianas. En primer lugar, estas empresas tienen que estar constituidas bajo sociedad limitada y el fraude es realmente sencillo.
Tan sumamente sencillo como que se apoya en descapitalizar las empresas sin repartir dividendos. Hablamos de empresas que han realizado sus actividades empresariales durante algunos años, han obtenido beneficios, han pagado su impuesto de sociedades y han cesado en la actividad mercantil. Una vez que han cesado en dicha actividad, la empresa se deja morir tanto registralmente como fiscalmente.









