
Un análisis de Iberinform, basado en información del Observatorio de Precios de los Alimentos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino nos demuestra quién se beneficia de los precios que pagamos los clientes finales; entre los productores, los mayoristas y las cadenas de distribución. Como vemos en la tabla, hay mucha variación entre los distintos productos alimentarios y demuestra quiénes se llevan la parte principal de lo que los consumidores finales pagamos.
La parte en rojo, las cadenas de distribución, en general, se está llevándo la gran parte de la tajada de lo que pagamos y no sorprende que, en estos momentos de dificultad, las grandes superficies tengan márgen para reducir sus precios.






En esta época que vivimos de cifras altísimas de inflación, las más altas de los últimos 15 años, parece ser que la Comisión Nacional de la Competencia ha encontrado evidencias de que algunas asociaciones alimentarias pactan las subidas de los precios.
No es raro oír noticias que enfadan mucho a los consumidores. Cada cierto tiempo los productores de fruta, verduras, a ganaderos, dicen que los precios que se pagan por sus productos en origen son realmente bajos, que muchas veces disminuyen y apenas les llega para cubrir costes. Y sin embargo al consumidor final esos precios no llegan rebajados sino todo lo contrario.