
Hace meses, Jens Weidmann, el presidente del Bundesbank, el banco central alemán, vetó la idea que estaba pululando por las cancillerías europeas que les permitía a los países en dificultades organizar para obtener recursos de los países ricos y, así, tener más parches para cubrir sus agujeros financieros. No se les ocurre introducir medidas económicas sostenibles, pero si son muy creativos en cómo gastar el dinero de otros, como ha dicho el anterior presidente del Bundesbank y ex vice presidente de la ECB, Axel Weber, que en estos momentos es profesor de la universidad de Chicago: “All previous ideas follow the principle: How can I use other people’s money to help myself?” (Todas las propuestas anteriores seguían el principio de ¿cómo puedo utilizar el dinero de otros para ayudarme a mi mismo?).
La nueva idea era que los países europeos consoliden sus Derechos especiales de giro (DEG) que dan acceso a fondos del Fondo Monetario Internacional (FMI), que son las cuotas que los países tienen para tomar fondos del FMI. Esta consolidación, permitiría a los países europeos en más dificultad tener acceso a los recursos conjuntos disponibles en el FMI para Europa. Como vemos en la tabla, se nos avecinan necesidades importantes de liquidez y España no es la peor parada.






