
Recordemos que a finales de marzo de este mismo año el Gobierno aprobó una polémica amnistía fiscal con la que pretendía sacar de las tinieblas de los paraísos fiscales 25.000 millones de euros. La regularización establecía un gravamen especial del 10% para quienes aflorasen el dinero y el objetivo, muy cuestionado por la ciudadanía, era recaudar 2.500 millones de euros para las arcas públicas.
Remo cuestionó en su momento dicha amnistía tachándola de vergonzosa y bochornosa ya que suponía un premio al defraudador y al fraude fiscal en sí, con un ridículo coste del 10% que parecía que animaría a muchos defraudadores a traer el dinero de sus cuentas suizas a los bancos españoles.





