
El objetivo es la flexiseguridad. Con esta finalidad, el presente real decreto-ley recoge un conjunto coherente de medidas que pretenden fomentar la empleabilidad de los trabajadores, reformando aspectos relativos a la intermediación laboral y a la formación profesional (capítulo I); fomentar la contratación indefinida y otras formas de trabajo, con especial hincapié en promover la contratación por PYMES y de jóvenes (capítulo II); incentivar la flexibilidad interna en la empresa como medida alternativa a la destrucción de empleo (capítulo III); y, finalmente, favorecer la eficiencia del mercado de trabajo como elemento vinculado a la reducción de la dualidad laboral, con medidas que afectan principalmente a la extinción de contratos de trabajo (capítulo IV).
Así define este concepto el gobierno en las primeras páginas de su reforma laboral . Es una lástima que las medidas que incluye la reforma aporten flexibilidad sólo a las empresas y seguridad a nadie en absoluto, porque como ya se ha comentado en estas páginas, la reforma propuesta, lejos de clarificar y simplificar, viene a complejizar y enmarañar las condiciones laborales existentes, veamos donde está la flexibilidad y dónde la seguridad.


Leo un interesante artículo en El Mundo que después del verano el paro aumentará más rápido. Y es que, desde la última crisis que tuvimos, las cosas han cambiado mucho. Por ejemplo, ahora mismo existe un gran porcentaje de los trabajadores que son eventuales. Y eso es equivalente a despido barato.