
En este blog nos hemos quejado largo y tendido de la pasividad ante el fraude fiscal y del volumen de economía sumergida que se mueve. No obstante, en todas las campañas antifraude que se ponen en marcha desde la Agencia Tributaria se destinan a empresas que ya están operando o bien a controles tan “exitosos” contra las grandes fortunas que pasan por amnistías y desagravios varios.
El problema real de la economía sumergida está en su propio nombre; es decir en todas las empresas, autónomos o trabajadores que no están en alta en ningún lado. Esta gente, se dedica a chapuzas, tareas profesionales o infinidad de trabajos sin que exista posibilidad inicial de rastreo informático. Hacienda siempre ha pasado de investigar y perseguir este fraude y por esto, los propios ciudadanos andaluces han puesto en marcha una campaña contra el defraudador de la farola y la revista de barrio que parece que va a tener éxito. ¿Cómo consigue estos ciudadanos la información?








