
Hace unos días emitieron un interesante documental en La 2 de TVE, sobre la obsolescencia programada, que viene a decir que vivimos en una sociedad en la que se nos ha impuesto la cultura de comprar, tirar, comprar; todo lo que se fabrica incluye una fecha de caducidad impuesta por el fabricante, lo que convierte en inservibles nuestros objetos al cabo de un tiempo, haciendo imprescindible su sustitución por algo nuevo, “mejor”.
Esto genera grandes beneficios, hace mover la economía mundial, pero tiene una importante contrapartida, genera ingentes cantidades de basura que nadie quiere. El razonamiento de los inventores del sistema parece irrebatible. Si se hiciesen cosas que durasen por siempre, llegaría un momento que todo el mundo tendría nuestro producto, y ya no sería necesario fabricar otro, la economía mundial se hundiría…






