
Si a la luz de esta gráfica la deuda de Italia que vence este año le parece excesiva, no se preocupe. La de Estados Unidos y Japón es siete veces mayor y no figura en esta gráfica porque la distorsiona (como se aprecia en la gráfica 2). Los datos han sido publicados por Bloomberg y dan cuenta que los países del G7 más China, India, Brasil y Rusia, deben pagar en 2012 la nada despreciable suma de 8,3 billones de dólares de los cuales 700 mil millones de dólares son sólo en intereses.
Japón es el país que lidera las obligaciones de deuda con 3 billones de dólares, seguido muy de cerca por Estados Unidos que tiene obligaciones por 2,8 billones de dólares, sin incluir los intereses. El problema no es solo el pago de estas obligaciones contraídas sino el aumento en el costo del endeudamiento que deberán enfrentar estos países con las continuas rebajas en la calificación de la deuda que han realizado Fitch, Moddy’s y S&P. Estas agencias han amenazado con nuevos recortes en la calidad de la deuda, y ni Alemania ni Francia escapan a este castigo.


Esto es lo que está buscando Robert Zoellick, Presidente del Banco Mundial, por fin, y que parece que presentará en la próxima reunión de la G7 y la reunión anual del Banco Mundial poco después.
Indudablemente, vivimos en un mundo que cambia. El dólar, la todopoderosa divisa universal que lo mismo te valía para pagar rifles Kalashnikov en Rusia que para comprar cocaina en Colombia, se deprecia sin freno ante la moneda del viejo continente, convertida en el refugio sólido de muchos capitales extranjeros. Casi le dan a uno ganas de sacar banderas europeas y jalear a nuestros economistas, pero en medio de tal circunstancia salen los Ministros y banqueros europeos y empiezan a rumorear sobre su descontento con la fortaleza de nuestra moneda. ¿Y eso?
Ya hemos hablado en estas páginas de