
En estas páginas, mi compañero Onésimo pedía una subida de los impuestos a las gasolinas en España, aludiendo a la necesidad de recortar el consumo de los derivados del petróleo y la crisis energética que podemos afirmar que tenemos en medio mundo. A la hora de analizar los impuestos de cualquier bien, hablando de impuestos indirectos como es el caso, no basta con realizar la comparativa a nivel europeo del nivel impositivo de un determinado producto, en nuestro caso, la gasolina o el gasoil, dado que si nos fijamos única y exclusivamente en su valor porcentual, podemos tomar decisiones erróneas para las economías domésticas. Antes de subir los impuestos a las gasolinas, hay que saber que España es el cuarto país con la gasolina más cara de Europa en términos relativos.
El primer análisis que debemos hacer, lo tenemos reflejado en el cuadro superior. En dicho cuadro, vemos cómo España tiene una de las gasolinas más caras antes de impuestos de los países europeos relacionados, concretamente, la tercera más cara, sólo por detrás de Italia y Dinamarca y también podemos ver cómo en España es el país en el que porcentualmente, se pagan menos impuestos sobre PVP por litro de gasolina. Pero este porcentaje, debe corregirse con el esfuerzo que supone para un ciudadano comprar un litro de gasolina. El cálculo que he realizado para estimar este esfuerzo ha sido coger el salario medio de dichos países, dividirlo en 1.800 horas laborales y calcular cuántos litros de gasolina puede comprar un ciudadano con una hora de su trabajo. Cuanto más grande sea este parámetro, menor esfuerzo obviamente.

