
Desde el acaecimiento de la crisis económica, multitud de empresas de los sectores más variopintos se han aferrado a la guerra de precios para salvaguardar su cuota de mercado. Esta estrategia, puede tener efectos muy beneficiosos si se aplica durante un período corto de tiempo, pero en caso de prolongarse demasiado, como está ocurriendo, puede acabar en un desastre empresarial.
En muchos de los casos, dentro de una estrategia de guerra de precios, las compañías forman los precios de mercado a penas cubriendo los costes de producción, y en algunos casos ni siquiera eso, incurriendo en un coste financiero al tratar de mantener a sus clientes y al tratar de ‘dañar’ a la competencia.

