Después de leer las “brillantes medidas” del ejecutivo en la reforma laboral, veo que ya hay voces pidiendo la convocatoria de huelga general. Pues no, esta reforma laboral no merece una huelga, merece un cierre patronal. Un cierre patronal porque la decepción a todos los niveles es máxima, baata con leer la imprecisión y poca claridad del ejecutivo para arrojar medidas que de verdad sirvan para algo.
Es sencillo dar argumentos para un cierre patronal por la reforma laboral, estos son sólo unos pocos:
En su momento me explicaron que la conflictividad social, ese eufemismo bajo el que se engloban las huelgas, paros y similares, tenía una correlación directa con el crecimiento económico. Cuando las tasas de éste se disparaban, también lo hacían las huelgas. Cuando se entraba en barrena, las huelgas menguaban. De hecho el 2011 ha sido en España el año de la última década con mero número de huelgas. Es por ello que no se si la iniciativa de HUELGAlendario, un calendario 2.0 de huelgas, llega en el momento oportuno.
HUELGAlendario es obra de la Asociación Lanzalaidea (de la que desconozco otras propuestas) que busca, en sus propias palabras, el desarrollo de herramientas informáticas que permitan el intercambio de información entre ciudadanos, administraciones y grupos sociales, políticos y culturales. Pues eso es HUELGAlendario, un calendario 2.0 de huelgas, participativo, donde se anuncian y comentan todas las huelgas que se vayan a celebrar en España. ¿Cómo funciona?
Se avecinan tiempos calientes. Podríamos usar el eufemismo llamado conflictividad social, pero a alguno quizás le pilla desubicado: huelgas, cierres patronales, protestas, etc. La cosa esta que arde. Y en este contexto va a haber conceptos que se van a manejar con harta frecuencia. Pensemos en uno que a pesar de tener una amplia antigüedad me temo que es desconocido por buena parte de sus potenciales destinatarios: la Caja de Resistencia.
Entendemos por Caja de Resistencia, en este contexto sociolaboral, y partiendo de una definición que intenta englobar una realidad muy compleja. los fondos administrados por las organizaciones sindicales con los que compensar a aquellos afiliados suyos que están en huelga o que han sido sancionados por el ejercicio de la actividad sindical. Pero, como digo, partiendo de esta definición se abren múltiples cuestiones, de no fácil respuesta (posiblemente alguno de vosotros pueda ilustrarnos).
El día de ayer fue otra jornada de huelgas en Grecia, cn paros en transportes, educación, sanidad, aeropuertos e incluso periodistas, creando un día sin información para el país heleno. Esta huelga, como todas las anteriores, tiene su origen en los fuertes recortes, altos impuestos y pésima situación económica que están atravesando los griegos.
Mientras tanto, Europa sigue dilucidando una especie de segundo plan de rescate o una solución drástica para la crisis de la deuda, dado que los tipos de interés que están pagando los griegos por su propia financiación se encuentran a niveles altísimos.
Mientras tanto, la tesis del abandono del euro del país griego sigue cobrando fuerza, con la salvedad jurídica que ello conlleva, dado que la adhesión al euro fue mediante tratados internacionales y no es fácil dicho retorno. Manuel Conthe tiene un artículo en ese sentido en el que además expone claramente que la situación de los mercados y la salida de Grecia pasa por una restructuración de la deuda pero nunca por el abandono de la moneda única. Tesitura complicada desde luego y yo no apostaria claramente por ninguna de las dos ahora mismo.
En la mañana de ayer, los principales sindicatos representantes de la plantilla de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), presentaron en el Ministerio de Trabajo un preaviso sobre una huelga de 22 días que tiene previsto desarrollarse en los meses de abril, mayo, junio, julio y agosto, seleccionado los días ‘clave’ del tráfico aeroportuario y poniendo en jaque de nuevo al gobierno con sus reivindicaciones, con las que pueden ocasionar de nuevo un daño potencial gravísimo al empresariado y al conjunto de la población española.
Los trabajadores de AENA (en sentido amplio) reivindican dos cuestiones básicamente, por un lado las críticas al modelo de gestión aeroportuaria planteado, en el que se adentrará el capital privado, y por otro el desacuerdo con la propuesta de definir aeropuertos de distintas categorías, lo que a su juicio se trasladará a una merma de la seguridad y la calidad de los vuelos.
Los trabajadores de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) se han echado a la calle para pedir que la actual empresa pública de gestión aeroportuaria no pase a manos privadas, amenazando de nuevo con el fantasma del paro para las próximas vacaciones de Semana Santa e incluso para el verano, en caso de que las negociaciones culminen en la privatización, con conocidos efectos tan perjudiciales para los usuarios de este medio de transporte y para los hosteleros como los que tuvieron lugar en el pasado mes de diciembre.
En mi opinión, establecer un marco de diálogo fructífero es una utopía en esta negociación, porque por un lado tenemos a unos trabajadores que poseen un convenio privilegiado, que controlan un aspecto vital como es la seguridad en el transporte aéreo, y por otro al gobierno y a la sociedad españolas, que no están dispuestos a mantener privilegios sectoriales en una economía con una alta tasa de desempleo y tras un endurecimiento generalizado de las condiciones laborales.
El Vicepresidente Rubalcaba acaba de confirmar el Estado de Alarma en España, por primera vez en la democracia y aplicando el Art 116 de la Constitución. Este estado de alarma se traduce en la toma de control del Gobierno de una parte fundamental de los servicios públicos de transporte aéreo para hacer valer los derechos constitucionales de todos los ciudadanos contemplados en el Art 19 que sustentan la libre circulación de los ciudadanos por el Estado.
En este caso particular, el Estado de Alarma es aplicable a todos los centros de gestión aeroportuaria de AENA así como a todos los trabajadores de estos centros. A efectos prácticos, estos trabajadores entran a estar bajo las órdenes directas del Gobierno y la dirección efectiva del Ministerio de Defensa. En el caso de no acatar la movilización en sus puestos de trabajo, tal y como les exige el Real Decreto publicado, los controladores incurrirán en delitos penales graves que caen dentro de la jurisdicción penal militar. Ojo con esto, que es una situación excepcional y una militarización en toda regla de ciudadanos civiles.
Desde ayer por la tarde, los controladores aéreos han abandonado sus puestos de trabajo de forma masiva y han obligado a AENA a que proceda al cierre del espacio aéreo español, mediante una huelga salvaje, ilegal, de forma premeditada y con alevosía. En esta tesitura, el Gobierno se ha visto forzado a tomar el control militar del espacio aéreo mediante la toma de control de las torres de control con el Ejército desde las 10 de la noche.
A las 2 de la madrugada, Rubalcaba anunció la convocatoria de un Consejo de Ministros Extraordinario para declarar el estado de alerta, de tal manera que todos los controladores aéreos estarán convocados a su puesto de trabajo en uno minutos y deberán atacar acatar las órdenes del Ejército en todo momento para desempeñar su trabajo.
Hoy es un día triste, dado que un colectivo con uno de los mayores privilegios laborales de España con un problema enquistado de varios años, ha conseguido secuestrar a cientos de miles de pasajeros en los aeropuertos, golpear duramente la imagen de un país, la economía y forzar al Gobierno a tomar una posición legal equiparable a una situación de emergencia nacional, guerra o cualquier otro tipo de desastre.
Realmente triste y vergonzoso que debería tener consecuencias laborales mediante despidos, la apertura de las investigaciones oportunas para que la justicia dirima sí se han cometido delitos penales y las consecuencias políticas por parte del Ejecutivo y los altos cargos de Fomento y AENA por llegar a esta situación. Ánimo para todos aquellos que han caido en el secuestro forzado de los controladores.
Las Administraciones de Loterías y Apuestas del Estado son un ejemplo tipo de los negocios más rentables en nuestro país, que tras haber cosechado grandes beneficios durante muchos años, están en la cuerda floja tras la intención manifiesta del ejecutivo de Rodríguez Zapatero de privatizar su gestíón.
Estas administraciones han funcionado al amparo del gobierno, a través de un sistema de concesiones similar al de las farmacias, que al calor de una tasa de entrada, se reparten el mercado entre unos pocos. Actualmente existen en España 4.200 establecimientos, que por supuesto están en contra de la medida, e incluso empiezan a hablar de una huelga para el día insignia del negocio, el próximo día 22 de diciembre.
AENA acaba de convocar una huelga en todos los centros de trabajo para las próximas Navidades a raíz del anuncio de Zapatero de la privatización del 49% de AENA y los pasos a gestión privada de Barajas y El Prats. Por otra parte, el sindicato de pilotos, SERCLA, también se plantea la convocatoria de una huelga en Navidades dado reclama mayor regulación en las horas de descanso anuales, 2000, y en las horas máximas de vuelo, 900, por lo que mañana tendrán una reunión con Pepe Blanco, para poner mayor regulación en este aspecto. Si no llegan a un acuerdo, tendríamos dos huelgas en simultáneo, una de AENA y la otra de pilotos.
Como todos los puentes, periodos vacacionales y demás picos de tráfico aéreo, el desplazamiento por avión vuelve a ser un caos, dado que cuando estos colectivos no tienen unos motivos, tienen otros pero como en todos los casos, seguimos saliendo perjudicados los usuarios de aerolíneas y las propias compañías aéreas. Creo que Zapatero se ha quedado corto con la privatización y debería dar un golpe en la mesa y liberalizar de verdad la gestión de aeropuertos para ver si se llega a una solución definitiva de los conflictos laborales de AENA al menos.