
El famoso subsidio para desempleados de larga duración, de 420 euros, está siendo poco solicitado. Después de la ampliación a los desempleados que perdieran su prestación a partir del 1 de enero, los parados que se pueden beneficiar de dicha subvención son más de 300.000. Sin embargo, únicamente 28.000 lo han hecho hasta la fecha. ¿Qué ocurre? ¿Por qué hay gente que no quiere “dinero gratis”?
Hay dos explicaciones. La primera es que con el follón que se formó en agosto, cuando se retocó la fecha de aplicación, puede que haya gente que no sepa que puede solicitarlo. Esta explicación cuadra poco con personas sin ingresos que acuden frecuentemente al INEM y que buscan empleo activamente y se agarran a un clavo ardiendo para lograr sacar algo de dinero. La segunda, y más probable, explicación se basa en que hay un requisito para cobrar dicho subsidio. Hay que realizar cursos de asistencia obligatoria.


La respuesta rápida es que depende de quién eres.
El desempleo suele ser el único dato de la economía en el que la buena noticia es que baje. En España hoy hay