
En estas páginas hemos hablado de la importancia de las remesas para los países que las reciben y, también, del importante impacto en las economías de recibir estos ingresos multimillonarios, que los inmigrantes envían a sus familiares en sus países.
Como país con muchos inmigrantes, España ha sido líder entre los países que más remesas envían, aunque es muy difícil medir el monto de estos.
El Banco Mundial estima que anualmente los inmigrantes envían remesas de entre €255.000 y €437.000 millones, ¡cantidades muy importantes!
No obstante, desde hace tiempo el crecimiento de estas remesas se ha estado reduciendo y el impacto de estas reducciones en los países menos desarrollados es cada vez más importante y más negativo.

La situación económica actual está causando impactos que vemos todos los días.
Ayer las empresas de telecomunicaciones vivieron una jornada bastante dura en la bolsa. Por ejemplo, Telefónica cayó un 5,56%, aunque en momento llegó a perder un 7% de su valor bursátil. Y la culpa de todo esto lo tiene Vodafone, que presentó unos resultados decepcionantes. Esta compañía se desplomó completamente después de anunciar estos malos datos. La caída fue de casi un 14%, el mayor desplome de toda su historia.
En el último estudio sobre la actividad empresarial titulado GEM (Global Entrepreneurship Monitor) Report para 2007, el octavo, la parte relacionada a España fue liderado por el Instituto de Empresa.
Recientemente, y a propósito de un 
Circula estos días por Internet un discurso filo-fascista y xenófobo que no puedo dejar de contestar desde estas líneas. Presuntamente, se trata de una carta aparecida en un diario gratuito en el que el autor se queja de que a los inmigrantes se les de plaza antes en las guarderías, se les regalen pisos que luego venden con plusvalías, se les den pensiones y exenciones fiscales y (el colmo) que se les permita votar siendo como son familias mucho más numerosas que las autóctonas, por lo que en breve podrían decidir el destino del país. Me parece una total aberración que haya gente dando crédito a semejantes tésis, y me veo en la responsabilidad de utilizar mi tribuna (o la tribuna que me han prestado, al menos) para combatir semejante sarta de sandeces. Se empieza pidiendo “que circulen” estas historias y nos acabamos preguntando como ha podido arder el gueto de varsovia.