Cuba lo está pasando mal, muy mal. Hasta tal punto que es muy probable que no pueda ni importar papel higiénico a finales de este año. Los regímenes dictatoriales son perversos y si le sumamos una gestión económica de corte marxista-comunista más aún.
Cuba se encuentra en una tesitura complicada. La economía de la isla se ha visto fuertemente resentida por los problemas metereológicos provocados por los huracanes y la caida en picado del turismo como consecuencia de la coyuntura económica mundial.
Pero el régimen castrista se limita a seguir en el poder, aplicando los sistemas de cartillas de racionamiento, a no dar su brazo a torcer en su gestión de apertura democrática y a seguir capeando el temporal bajo una ideología y sistema económico que no llega a ninguna parte.


Esta es una pregunta que se hace mucha gente, ya que el término “liberal” a veces ser refiere a la política, otras a la economía, otras a su concepto de relaciones humanas…. Casi podríamos decir que es un concepto filosófico. Pero este concepto muchas veces tiene que ver con lo económico, que es lo que tratamos en este blog.
El pobre Diógenes, de la escuela de los cínicos, es hoy, recordado para su desgracia, por el llamado
Mi infancia son recuerdos de los comics de Asterix. Imposible olvidar a Panoramix, a los piratas, a Detritus, a Cleopatra, o al propio Julio Cesar. Como me gustaba aquella pequeña aldea gala que resistía el avance de aquellos locos romanos, según Obelix. Sin embargo, hace ya tiempo que me di cuenta de que bajo esa romántica resistencia gala al Imperio se esconde una fuerte miseria moral. La miseria del chovinismo, del proteccionismo, de la resistencia a los vientos que derriban fronteras. En resumen, el canto al ombligo propio que justifica el uso de la violencia contra el adversario que les supera. Triste destino para una nación que un día lo fue todo y que hoy vive de las rentas, un enfermo crónico desde hace más de un siglo.
A través de la reseña de Hispanidad me apunto una de mis lecturas para este verano:


