
Hace poco critiqué la decisión del gobierno japonés por seguir apoyando a la línea aérea nacional, Japan Airlines (JAL), por dos razones. Primero, porque un gobierno no se debe intrometer en el sector privado para dar ventaja a una de sus empresas en un sector muy competitivo. Segundo, porque ya está bien con el despilfarro continuado donde los gobiernos sacan la cartera cuando alguien grite pidiendo ayudas.
Por otra parte, la estrategia de prometer la cobertura de deudas de JAL tenía la intención de dar confianza a los mercados financieras para que renueven sus apoyos financieros a la empresa. Como hemos visto con el anuncio de la quiebra de JAL, esta estrategia ha fracasado. ¡Qué sorpresa, los mercados no son tan tontos como los gobiernos y muchos piensan!
Mi compañero de página, Marco Antonio, ve este anuncio como una demostración de que las señales de que estamos saliendo del tunel de dificultades son un espejismo. Por contrario, yo no sólo veo esas señales optimistas, pero este anuncio lo confirma.



Como advertimos en estas páginas hace un tiempo, la privatización de la línea aérea italiana, Alitalia iba a ser complicada. El título del artículo lo decía todo: ¨
Los accionistas de Air France KLM deben estar muy preocupados.