La apelación judicial de Microsoft en contra de la decisión de la Comisión Europea (CE) en contra de sus prácticas anti-competitivas ha fallado.
Está claro que Microsoft ha actuado muy cerca de la línea en sus prácticas y no sorprende que la CE haya decidido como lo hizo y que le haya multado cantidades multimillonarias.
Aunque Microsoft lo niega, su posición casi monopolística con su sistema operativo le da un poder impresionante para añadir otros productos, algunos nuevos y otros sus versiones de productos que ya existían en el mercado. Esta posición dominante ha forzado a otras empresas a la defensiva y solo sobrevivieron esas que ya tenían marca conocida, posición establecida o apoyos poderosos.
Hay ejemplos claros de esta situación competitiva complicada, pero también queda la posibilidad de posibles nuevas empresas que hubieran surgido si no existiera la grande sombra del elefante que es Microsoft.
