Una vez más vemos a las autoridades italianas confiscar a activos, negocios y dineros de personajes que están vinculados con la criminalidad. Hace ya tiempo que tienen una ley que permite a las autoridades confiscar todos los bienes de personas acusadas de crímenes si estas no justifican que consiguieron sus bienes de forma legal.
No debería ser tan complicado justificar el incremento en el patrimonio de uno. Se demuestra los sueldos, las herencias legales, los aumentos de inversiones, etc. y, con todo ese papeleo, se puede demostrar el incremento del patrimonio. Los que no pueden presentar nada de esto pare justificar el incremento de su patrimonio, son confiscados, especialmente si están dentro de un proceso de investigación por criminalidad.





Mi infancia son recuerdos de los comics de Asterix. Imposible olvidar a Panoramix, a los piratas, a Detritus, a Cleopatra, o al propio Julio Cesar. Como me gustaba aquella pequeña aldea gala que resistía el avance de aquellos locos romanos, según Obelix. Sin embargo, hace ya tiempo que me di cuenta de que bajo esa romántica resistencia gala al Imperio se esconde una fuerte miseria moral. La miseria del chovinismo, del proteccionismo, de la resistencia a los vientos que derriban fronteras. En resumen, el canto al ombligo propio que justifica el uso de la violencia contra el adversario que les supera. Triste destino para una nación que un día lo fue todo y que hoy vive de las rentas, un enfermo crónico desde hace más de un siglo.


