
Cuando hace casi seis años escribí el artículo titulado: “Villepin acierta con su ley para jóvenes“, se veía que me preocupaba la situación de los más jóvenes, su falta de completar los estudios y sus limitadas alternativas para entrar en el mercado de trabajo. Me parecía importante la necesidad de que se tenía que encontrar soluciones creativas para abrir la puerta al mercado de trabajo para los más jóvenes y, muy especialmente, para los menos preparados, y eso que en esa época todavía estábamos en épocas buenas.
Como el mundo estaba en boom económico, aunque no en una senda sostenible, todo parecía que iba bien y casi nadie se preocupaba del alto abandono escolar y del peso sobre la economía de algunos sectores, que con el estallido de la crisis resultaron ser insostenibles, aunque que en estas páginas advertimos muchas veces. Me hizo pensar en estas cosas el artículo de ayer de Fran, titulado ¿El SMI es mucho dinero para los jóvenes?.






