La obesidad puede afectar al estado del bienestar, al fin y al cabo se trata de una enfermedad que está creciendo y que tiene costes altos para la sanidad pública. Parece que hemos olvidado como alimentarnos o que comemos demasiado y eso supone un problema para la sanidad pública.
Por este motivo ahora tenemos a los gobiernos pensando en cuanto van a gastar para atajar el problema. Es decir, enseñamos a la gente a que coma lechuga y zanahorias, que dejen las hamburguesas XXL con patatas fritas y refrescos altamente azucarados y se pasen a otras cosas más sanas. Con la bajada de peso bajarán los costes en la sanidad pública, aparte de vivir mejor. Se supone que eso mejorará las cuentas públicas, de no hacerlo tal vez nos encontraríamos con que no podemos pagar la sanidad.

