
Hace unos años el selectivo español Ibex-35, aunque con matices, era un índice bastante fidedigno del pulso de la actividad económica en nuestro país, situación que ha dejado de ser así por la apertura internacional de los principales grupos empresariales españoles como Acciona, Actividades de Construcción y Servicios (ACS), los bancos BBVA y Santander, y otros ‘gigantes’ como Telefónica, que con una globalización progresiva de los mercados en los que operan, han conseguido en mayor o menor medida depender cada vez menos de la situación socioeconómica en España.
Este hecho ha cambiado el vínculo entre dicho índice bursátil y la economía española, tomando caminos diferentes, e incluso opuestos en ciertas ocasiones, al ser empresas que ya no operan solo en España, tomando mayor conciencia de ello los inversores internacionales.








