Esta semana puede marcar un punto de inflexión en la sociedad y en la consciencia colectiva del despilfarro de los recursos públicos y la realidad de nuestros políticos como responsables de la asignación de nuestros impuestos a los bienes colectivos. La chispa detonante han sido los billetes en primera clase de los Europarlamentarioscaraduras, parlamentarios de la UE que se niegan a ajustar sus desplazamientos en avión en clase turista, manteniendo el privilegio de volar en primera clase.
Evidentemente, es mucho más caro volar en primera que en turista, digan lo que digan los afectados. Lo importante es que la sociedad ha dado el primer puñetazo en la mesa, una revolución en Twitter ha traspasado las fronteras de la red logrando que los políticos replanteen sus posturas, porque los ciudadanos estamos hartos y queremos saber lo que se hace con nuestro dinero, con la asignación de los recursos públicos y con los desmanes presupuestarios plagados de derroches.

Poco después de que el parlamento europeo (UE) aprobara su nueva ley en contra de la inmigración ilegal, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció que tomaría represalias. Fidel Castro siguió con su apoyo, moralmente por lo menos.