Las convocatorias de huelga son un quiero y no puedo. Un quiero y no puedo porque los sindicatos, amenazan con duras movilizaciones, huelgas, manifestaciones y todas aquellas medidas de presión que se pueden poner en marcha. Los trabajadores, parados y por extensión el resto de la población, los peones que se movilizan para hacer una masa social de tamaño crítico que consigan sus objetivos, pero claro, por cada día de huelga, adiós al salario. Para el país y la economía en general, las huelgas generales son nefastas, con pérdidas económicas de suma importancia.
La reflexión que me hago va mucho más allá. Llevo un par de días leyendo y oyendo a reputadas personalidades del mundo económico, laboral y sindical y todos coinciden en que la reforma laboral es un verdadero desastre porque lamina los derechos de los trabajadores, porque elimina totalmente la fuerza negociadora de los sindicatos y porque la opresión patronal terminará por atropellar completamente los derechos laborales. Realmente, sí es tan nociva esta reforma laboral que anuncia el equivalente a la apocalipsis laboral, los sindicatos deben convocar de manera urgente una huelga indefinida y sin posibilidad de vuelta atrás hasta que los derechos laborales adquiridos se consoliden plenamente.



En los últimos años el cine español ha recuperado un género que no le era realmente ajeno: el cine de terror. Con mayor o menor fortuna, han ido saliendo al mercado un buen número de películas españolas que buscan que nos estremezcamos. Incluso hay productoras patrias especializadas, una suerte de Hammer hispanas. Me parece bien, creo que el cine tiene mucho más qu ver con este tipo de géneros que con algún peñazo de supuesto realismo social con el que nos han castigado.
Parece que la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) quiere recolocar a los desempleados del sector de la construcción para que trabajen en la recuperación de los cascos urbanos degradados y en el reacondicionamiento y reforma de toda la red de conducción de agua.