
Dentro de nuestra serie de Economistas Notables, hoy presentamos a los economistas estadounidenses Thomas J. Sargent y Christopher A. Sims, que la semana pasada conjuntamente ganaron el Premio Nobel de Economía 2011 sobre su investigación empírica de las causas y efectos en la macroeconomía. El grueso del trabajo se inició cuando los dos profesores estaban en la universidad de Minnesota y este premio también es visto como un crédito para esa universidad.
Biografías
Thomas J. Sargent nació en Pasadena, California, el 19 de julio de 1943, y se graduó en 1964 de la universidad de California en Berkeley, habiendo ganado la medalla como el estudiante más distinguido, y completó su doctorado en 1968 en la universidad de Harvard, en Boston Massachussets. Durante su carrera como profesor de universidad, ha trabajado en las universidades de Pennsylvania, Minnesota, Chicago, Stanford, como visitante en Harvard y Princeton y, desde 2002, es profesor de economía en la universidad de New York.
Christopher A. Sims nació en Washington, DC, el 21 de octubre de 1942, graduando en matemáticas en 1963, de Harvard College, habiendo también estudiado en la universidad de California en Berkeley y, en 1968, completó su doctorado en económicas, en la universidad de Harvard, cuando inició su carrera académica. Durante su carrera como profesor de universidad, ha trabajado en las universidades de Harvard, Minnesota, Yale y, desde 1999, es profesor de economía en la universidad de Princeton.





Fueron los movimientos antiglobalización los que recogieron las propuestas dictadas por la Tasa Tobin, convirtiéndola en el símbolo de la lucha contra el libre comercio. Sin embargo, la paradoja radica en ese reconocimiento, que como comentó el propio James Tobin, “el aplauso más sonoro proviene del lado equivocado“. Poniéndonos en situación, recordemos que en 1972, durante un coloquio, este universitario keynesiano, poco después de que la administración Nixon sacará a los Estados Unidos del sistema de Bretton Woods, sugirió un nuevo sistema para la estabilidad internacional de las divisas, imponiendo una penalización a las mismas.