
Recientemente en Francia han decidido que desean prohibir la prostitución. Hay quien protesta porque lo considera un atentado contra la libertad individual, mientras que están los que lo defienden porque consideran que va contra la dignidad humana. En un tiempo Francia será como Suecia, sancionando a los clientes de las personas que ejercen la prostitución.
No obstante, la prostitución es legal en muchos lugares europeos a tan sólo unas horas de Francia, minutos, si estamos hablando de lugares fronterizos. Amsterdam está a tan sólo unas horas de tren de París, y es conocida porque allí la prostitución se ejerce libremente. En España el status jurídico es un tanto confuso, pero la prostitución se sigue ejerciendo.


Se suele decir de la prostitución que es la profesión más antigua del mundo. Lo desconozco. Pero si lo fuese, parece mentira que en un país tan viejo como España (y en muchas otras naciones) aún no se haya encontrado un encaje legal adecuado a dicha actividad. Hemos avanzado algo, sobre todo si consideramos la despenalización de la prostitución en nuestro ordenamiento. Pero lo cierto es que, no siendo una actividad ilegal, la prostitución es claramente alegal: no te puedes dar de alta como tal en la Seguridad Social, ni formar un contrato de trabajo ad hoc, ni pagar tus impuestos bajo dicha rúbrica. Y claro, eso conduce finalmente a una fuerte inseguridad jurídica.
Cualquiera que le eche un vistazo a la prensa “seria” los puede ver. En la sección de clasificados suelen ocupar varias páginas. Más explícitos unos, más prudentes otros. Con fotos y sin fotos. Pero todos van a lo mismo. Son los “anuncios de relax”, anacrónico eufemismo para referirse a la publicidad de servicios de prostitución.