
El sistema de créditos está diseñado para que las entidades prestatarias y prestadoras pierdan lo menos posible en caso de impago, sin embargo lo cual, no se resignan a bajarse del gana-gana al que se creen con derecho sobre todas las cosas (y todas las personas). El objetivo único de estas entidades es hacerse ricas indefinidamente.
Cuando una entidad presta una cantidad, ya sea a una persona o a un estado, la entidad debería estudiar y evaluar el riesgo (de impago) que tiene la operación, y en función de éste establecer una serie de condiciones: garantías, intereses, seguros… de tal forma que en caso de que sobrevenga el impago de la deuda, el que presta (me tienta llamarlos prestamistas) tendrá garantizado el cobro de una parte de la deuda.





