No es la primera vez que hablo en estas páginas de la importancia de la responsabilidad social empresarial (RSE) y de la importancia de aplicar la RSE en las operaciones globales. Las empresas que salen fuera deben seguir los mismos pasos y prácticas éticas que se espera de ellas y, sólo porque están lejos o porque están en jurisdicciones sin regulación, no les da barra libre sobre cómo tratar a sus trabajadores y al medio ambiente.
Eso no quiere decir que las multinacionales no traen cosas buenas y que las críticas que han recibido desde siempre, y siguen recibiendo, como ocurre con estas cosas, se basan en que las personas suelen recordar lo malo y darlo un valor bastante por encima de lo que sería justo con un análisis equilibrado y sin prejuicios. En el cúmulo de impactos, buenos y malos, los impactos de las multinacionales sobre las economías donde actúan son claramente en el lado de lo positivo.


