Algunos dirán que no tiene mucho sentido analizar las propuestas electorales de partidos que, con toda probabilidad, no van a acceder a formar gobierno, pero no olvidemos que las fuerzas están muy equilibradas entre derecha e izquierda y nunca se sabe quién va a hacer de bisagra y a cambio de qué.
Por eso quería hoy hacer una pequeña reflexión sobre las principales propuestas electorales de Izquierda Unida en materia laboral: jornada de 35 horas y subir el salario mínimo a los 1.100 euros. Sobre la primera propuesta tengo poco que decir, me parece estupenda siempre que vaya acompañada del correspondiente ajuste del salario, es decir, bajarlo más o menos un 12%, y aumentar la productividad en las horas laborales. Ya me pronuncie hace tiempo en estas páginas a favor de jornadas de trabajo más reducidas pero más productivas. Pero la segunda, sinceramente, me parece un despropósito, y explicaré por qué.

El Ministro de Trabajo, Jesús Caldera, ha anunciado que el salario mínimo subirá desde los 600 euros de 2008 hasta los 800 euros en 2012. Claro, siempre que su partido vuelva a ganar las elecciones. Esta subida supondría un incremento de un 33% que se sumaría al 27% que ha subido en la legislatura que ahora termina.
El problema con las subidas del salario mínimo no es sus intenciones, que son dignas, sino el resultado, que es el desempleo.