
Acabo de leer unas interesantes reflexiones sobre algunos defectos en el funcionamiento de las webs de empleo. Jose Luis del Campo llega a unas conclusiones llamativas en el funcionamiento de dichas webs en algunos casos en onde no creo que sean totalmente exactas.
De todas las que enumera, me quedo con dos que son dignas de reflexión por parte de todos. Ambas van orientadas en la mejora de los resultados de empresa a costa de clicks en la web o de egstión de currículums.
Ofertas de empleo inexistentes. Hay webs de empleo (todas diría yo) que ingresan más cuantas más páginas visitadas tengan. El ingreso por click y por impresión de página es un plato goloso que provoca que las empresas que gestionan estas páginas introduzcan ofertas de empleo inexistentes. Creo que esta acusación tiene cierta gravedad e incluso puede ser constitutiva de delito.



Ahora que vamos despacio, ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras tralará, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras. Gran canción. Y es la que sonaba en mi cabeza cuando leía el artículo de Expansión, que titulaba: Los currículos exagerados se convierten en motivo de despido para el trabajador. Todo dramatismo, oiga.
Hay una consultora, de cuyo nombre no quiero acordarme, que ha tenido la genial idea de hace una llamada a candidatos por medio de un concurso para probar sus límites. Tienes que ir resolviendo una serie de enigmas y en el último nivel debes formar un equipo para poder superarlo. Como reclamo te ofrecen premios y acceso a información “exclusiva” para tu futuro profesional. Ahora la zanahoria es un iPod o una Wii. Cambian los tiempos, pero no las formas.
Las escuelas de negocios trabajan mucho, invierten mucho y viajan mucho con el objetivo de encontrar los mejores candidatos para integrarles en sus programas de master. Mantienen sus requisitos altos, consideran sólo candidatos entre los primeros 20-25% en resultados académicos, sus procedimientos de ingreso son muy rigurosos y los que consiguen la invitación final suelen ser sólo los mejores de sus promociones. Aunque muchos de estos programas son rigurosos y ayudan a sus estudiantes a desarrollar sus habilidades y a avanzar su futuro, la pregunta siempre me surge si es que estos candidatos de élite realmente necesitan el impulso adicional que les dan estas escuelas para tener éxito en sus carreras profesionales.