Para ilustrar el post ¿Qué tipo de corrupción urbanística queremos? inserte un fragmento de Crematorio. Esta serie, al igual que la novela homónima de Chirbes en la que se basa, usa el decorado del mediterráneo para denunciarla. Tras su paso por Canal +, con buenas críticas, se estrena Crematorio en laSexta, hoy por la noche, en abierto. Allí podremos contemplar las andanzas de Bertomeu, el tycoon inmobiliario.
Estoy afilando el grabador del DVD.Y desde luego, compraré el libro. Espero que se aproxime todo lo posible a la realidad que muchos conocemos, esa en la que comparten cama algunos empresarios y algunos políticos, y no se quede en un pastiche criminalizador del sector inmobiliario. Tiene un cierto aire a tragedia griega por lo poco que he podido otear en YouTube o leer en reseñas.
Para abrir y boca, y tras empezar con la intro a cargo de Loquillo, os dejo con una impactante escena a cargo de José Sancho:



Tan poco tiempo, y tan buenas series. Mi desencanto con el cine, salvo excepciones, corre paralelo a mi romance con la TV. Es en ellas donde habitan, hoy por hoy, las apuestas arriesgadas, tanto estéticas como argumentales (según cuentan, ello tiene mucho que ver con el boom de las cadenas temáticas y por cable). Y cuando se trasladan al cine, prácticamente siempre quedo insatisfecho. Han alcanzado un status similar a lo que ocurre para mi con la literatura. Con la buena literatura.
Las series y las películas cogen como referencia en muchas ocasiones la realidad. ¿Quién no se ha acordado de la serie ‘Aquí no hay quien viva’ en alguna de las reuniones de vecinos que toca padecer? Algo parecido ocurre con la situación económico. No trato de encontrar una relación como hizo George Taylor entre la