
El terremoto de Haití ha tenido y seguirá teniendo unas funestas consecuencias para el pais latinoamericano. Marco Antonio ya nos comentó que se han calculado unas pérdidas superiores a los 2.000 millones de dólares, además del drama humano y toda la ayuda humanitaria y desinteresada que se pueda conseguir es poca.
En nuestro país, las donaciones marchan a buen ritmo pero claro, los donantes han comenzado a quejarse porque en muchos casos, la emisión de una transferencia desde una cuenta corriente a la cuenta de una ONG lleva asociada una comisión, comisión que para los usuarios raya la usura y la mayoría clama porque esta comisión se elimine dado que los bancos se lucran con la desgracia ajena. La teoría que se pone encima de la mesa es que “los bancos ganan dinero con las tragedias humanas”. ¿No se dan cuenta los que lanzan las críticas que obligan a la solidaridad?

