
Los problemas financieros de Portugal lo tienen bajo fuego cruzado. Moody’s rebajó la calificación de su deuda por segunda vez en menos de un mes, alimentando aún más los temores del país luso de verse obligado a buscar un rescate financiero en breve. La decisión de Moody’s fue otro hito sombrío en la dura batalla emprendida por Portugal desde hace un año para evitar la misma suerte corrida por Grecia e Irlanda, paìses que se vieron obligados a buscar ayuda externa tras degastadores meses de turbulencias financieras.
Por otra parte, la banca lusa amenazó al gobierno con dejar de comprar deuda publica para forzarlo a pedir ayuda al exterior. Hasta el momento, los bancos portugueses han desempeñado un activo papel de intermediarios pero han quedado sobreexpuestos al endeudamiento. Con la calificación de Moody’s de Baa1 (desde A3) para la solvencia de Portugal (por debajo, incluso, de la que se dio a Irlanda), parece sellarse la suerte del que pasará a ser el tercer miembro de los países rescatados, tras Irlanda y Grecia.


