
Que la crisis haya podido con Starbucks, se debe principalmente, y si se puede decir así, a un problema de ciencia (de peso, por su elevado número de tiendas). Ello es debido a que durante su fase de expansión practicó la estrategia de la mancha de aceite, y en un grado más que exagerado.
El nombre se debe, sobre todo, a como se fue expandiendo Wal Mart en los USA (el nivel del mismo se puede apreciar en la fotografía), y en la manera en la que fue abriendo tiendas, como si de una mancha de aceite se tratase (aquí podréis comprobar su crecimiento en vídeo). La idea en sí de esta estrategia, cuyo ejemplo en España más claro podría ser Zara y Mercadona, parte del propio Sam Walton, fundador de Wal Mart. Éste, cuando decidió abrir su primer local en Rogers (Arkansas), lo hizo teniendo claro que no encontraría ningún establecimiento que pudiera competir con ellos en los alrededores (refiriéndonos a unos cuantos kilómetros de distancia). Si había un sitio donde comprar y a un precio barato en la comarca ese debía ser únicamente Wal Mart.

Es una teoría aplicable a la ciencia económica enunciada por Leonard Lauder, presidente de Estée Lauder Companies. El enunciado evocaría a la recesión que vivió la economía en 2001, después de los ataques terroristas del 11-S, en la que Leonard Lauder comprobó que su empresa estaba vendiendo más pintalabios de lo que era normal. Ante los datos, lanzó una hipótesis en forma de teoría por la que se podía calibrar la situación en la que se encontraba la economía según fuese el nivel de compras de pintalabios. En momentos de crisis, la mujeres, en productos relacionados con la cosmética, empujan las ventas de los artículos más baratos, como son los pintalabios, en contraste con productos más caros como el brillo de labios.
Parece ser que en Starbucks hay una norma que dice que las propinas se reparten entre todos los empleados de la cafetería. Incluido el encargado. Y algunos empleados no estaban de acuerdo con esta práctica, y lo denunciaron en California.
Parece que tras años de fuertes crecimientos, Starbucks, la cadena de cafeterías famosa en España por no permitir fumar en sus establecimientos, vender cafés a más de tres euros y estar siempre abarrotada de gente, ha encontrado competencia.
Esta vez ocurrió con Starbucks y, mala suerte para ellos, ocurrió en Estados Unidos.