
Dentro de las prácticas agresivas de las entidades financieras se encuentra la concesión de los créditos sin intereses. Estos créditos tienen trampa, porque dentro del propio crédito, eliminar la componente de intereses, como el caso del crédito que acaba de lanzar Caja Madrid, se sigue manteniendo la comisión de apertura y por otra parte, se exige una contratación adicional de productos.
En el caso de Caja Madrid, se busca un perfil de cliente fidelizado con la entidad, dado que el requisito principal es la domiciliación de la nómina o pensión. Fuera de este detalle, que conlleva a la vez la contratación de alguna tarjeta de débito o crédito como mínimo, la oferta de crédito sin intereses hay que mirarla bajo la óptica de la TAE. Dado que la comisión de apertura del crédito es del 3% con un mínimo de 90 euros, este crédito puede resultar muy caro y poco competitivo para algunos casos.


Nunca me han llamado la atención demasiado este tipo de productos. Son sin duda la inversión por defecto, el “para tenerlo parado, lo tengo aquí”, a pesar de que existen otra serie de productos que ofrecen rentabilidades algo superiores con una liquidez similar. Pero la cosa empieza a ponerse cada vez más interesante ante el anuncio de que, a partir del uno de enero, la cuenta naranja de ING Direct ofrecerá un 4,5% TAE para los nuevos clientes, tipo que se extiende a los nuevos ingresos que hagan los clientes que ya cuenten con una de estas cuentas.