
El fin de las subvenciones a teléfonos móviles por parte de Movistar, primero, y Vodafone, después, puede suponer un duro revés para los consumidores acostumbrados a cambiar de móvil con bastante frecuencia. La percepción del “móvil gratis” impulsaba a muchas personas a firmar contratos de permanencia que podían llegar hasta los 24 meses de duración, junto con enormes tarifas que para nada representaban el consumo real de sus líneas.
Las operadoras no regalaban nada, ni muchísimo menos, pero la visión cortoplacista de algunos los llevaban a firmar contratos abusivos con tal de disfrutar de un móvil nuevo de última generación. Sin embargo, con el fin de los terminales subvencionados aparecen en escena otras opciones para renovar los teléfonos que, si bien no son nuevas, estoy seguro de que ganarán popularidad en los próximos meses.




