Ayer, el gobierno británico ha conseguido, con un voto disputado de 323 contra 302, la aprobación del parlamento de Westminster para la introducción de un pago de matrícula para estudiar en la universidad. Con este voto, introducirán un cobro a los graduados por estudiar en la universidad, cargo que acumula durante los estudios y que se pagará a lo largo de la vida laboral si los sueldos de los graduados superan un nivel mínimo establecido. Si los sueldos futuros no superan este nivel mínimo, la obligación de pago no será efectiva.
Para fomentar este programa el gobierno británico ha creado una página web que explica en detalle lo que piensan hacer y comentan los mitos que han surgido en este debate. Estos mitos resumen las preocupaciones principales de los estudiantes y de sus familiares y explican en cada caso por qué la nueva política no es el fin del mundo para los que quieren estudiar en la universidad y, muy especialmente, no es el fin de las esperanzas de universidad de los más pobres.



Esa es la conclusión a la que ha llegado el Consejo de Coordinación Universitaria