
Con la reforma del sistema financiero a punto de ser aprobada, el titular de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, pretende “beneficiar” a los ciudadanos, al considerar que el saneamiento rebajará el precio de la vivienda gracias al ajuste de los precios de los activos inmobiliarios en los balances de las entidades.
En un país en el que el precio de la vivienda libre cayó un 6,8% en 2011, para situarse en 1.701,8 euros por metro cuadrado, y donde existe un millón de viviendas vacías, lo raro sería que los precios no bajaran. El problema, sin embargo, es que las nuevas normas son demasiado blandas: la cobertura de suelo y promociones inacabadas, que es bastante significativo, no se verá afectado hasta que se reduzca significativamente el stock de viviendas ya terminadas.





