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Javier J. Navarro, compañero editor de este blog, en los comentarios de su último post, ¿Vuelve el proteccionismo?, se preguntaba los motivos por los que no le extrañaba mi respuesta a las consecuencias en los mercados de las decisiones políticas. El intervencionismo suele tener esas cosas, pare monstruos, ya sean sus padres El Pingüino Bush u ObaTmaN. Lo puedes vestir de defensa de la nación, de la lengua, de los más débiles, de los arios o del lince ibérico, pero la intervención significa finalmente discriminación, privilegios e imposición de la ley del más fuerte (dedicado a todos aquellos que identifican la selva y el mercado, pero no le hacen ascos a estos privilegios tan sofisticados). Ejemplos hay muchos.
El Gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña nos plantea un nuevo caso de hasta donde se puede llegar al sostenerla y no enmendarla: detectan que la Banca es renuente a financiar a adquirentes de VPO. Esto se debe a varios motivos: perfil socieconómico de buena parte de los adquirentes, garantía un tanto coja ante una posible mora dada el techo de precio que fija la normativa, margenes limitados, etc. En resumen, riesgo superior a la media en este ciclo económico y rentabilidad inferior. Conclusión; no financio ( apenas). Pero los malvados agentes del mercado no cuentan con la sapiencia de las autoridades catalanas, que son capaces de superar estas contradicciones, estas ineficiencias del mercado. El riesgo y la rentabilidad son conceptos caducos en el siglo XXI.
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