
Hace unos años, una pequeña marca de vodka, proveniente de Suecia y en manos de una empresa estatal, decidió que quería ser más grande y que iba a invertir millones en campañas de publicidad para conseguirlo.
Entonces se inició una de las campañas más efectivas de la historia de la publicidad, la efectuada para Absolut, conviertiéndola en la cuarta más vendida del mundo.
La campaña se basaba en el diseño de la botella (nada que ver con el vodka), que parecía una botella de medicina y, con ese diseño, llamaron la atención en todo el mundo o, por lo menos, la parte del mundo donde se vieron los anuncios, la publicidad en las revistas y en las vallas.
