
Hace nada ha publicado Onésimo un post sobre el dinero enterrado en subvenciones a la industria del calzado (como en su momento ha ocurrido con el metal, las navieras, el carbón). Es de ese tipo de posts donde parque que no ha pasado el tiempo, que no hemos aprendido. Y es que en ocasiones llega el momento de dejar de subvencionar un sector que ha dejado de ser competitivo, porque lastra la economía de un pais e impide la propia solución del problema. Hay que dejar que el propio sector se ajuste a los nuevos tiempos, que encuentre su hueco si es que lo tiene, y que este no sea en los Presupuestos Generales. Siempre hay soluciones, lo que pasa es que requieren esfuerzo, imaginación y lucha.
Voy a poner como ejemplo dos pequeñas muestras que he conocido en un sector cercano al mencionado. Y es de las zapaterías infantiles. Un sector que debe competir con el comercio por internet, las grandes superficies, la baja natalidad, las guerras de precios, el armaggeddon, etc…Como vemos todo el mundo tiene derecho a llorar: pero algunos hacen algo más. Y ya hemos hablado de ello con anterioridad, pero alguno podría decir que son recursos al alcance de los grandes.


Un pequeño juego de palabras para ilustrar la noticia.
Rápido señores, lo antes posible hay que ir a comprar zapatos.