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Siete formas en las que el minimalismo puede mejorar tus finanzas personales

Siete formas en las que el minimalismo puede mejorar tus finanzas personales
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En una especie de ejercicio inverso, de unos pocos años para acá cientos de blogs, revistas y libros han empezado a hablar de minimalismo. Ser minimalista se ha puesto de moda, y no es de extrañar. Teniendo en cuenta el nivel casi enfermizo de consumismo que arrastramos, la entrada del mensaje minimalista era una consecuencia inevitable. Estamos aprendiendo que tener menos cosas mola, o eso dicen, pero ¿ha llegado también ese discurso minimalista a la finanzas personales?

Hay una máxima entre los amantes de este estilo de vida: “no se es más rico por tener más, si no por necesitar menos”. Nuestra viciada mente occidental enseguida chirría con el mensaje. Asociamos dinero con posesiones, posesiones con status y, por ende, con felicidad. Estamos construyendo el supuesto camino al éxito con más trastos que un todo a cien y la gestión de las finanzas personales es un reflejo de esa mentalidad. ¿Estaremos recorriendo el camino inverso?

Aquí van algunas ideas extraídas de la filosofía de vida minimalista para aplicar a tus finanzas personales, prueba a ponerlas en práctica.

Despídete de las deudas

Si no puedes pagarlo, no puedes comprarlo. Simplificar tu economía pasa por olvidarte de los típicos créditos de consumo. No necesitas estar pagando la mayor tele de El Corte Inglés para ver el fútbol, sobre todo si ya tienes una. Si no, bájate al bar, invita a todo el mundo cada vez que vayas y seguirás teniendo menos preocupaciones financieras y más dinero que pagando la tele más los intereses.

Puedes ir más allá y convertirte en minimalista financiero nivel avanzado vendiendo tu casa y yéndote de alquiler. Desprenderse de esa mentalidad pro compra tan instaurada en España es difícil, pero en muchos casos puede ahorrarte euros y estrés. Al menos, echa las cuentas.

Vende lo que no uses

Cuando sale este tema en las comidas familiares mi suegra siempre le dice a mi mujer lo mismo: “¡millones, tienes millones de euros en el armario!”, refiriéndose a la ropa que dejó para siempre en casa de sus padres. Según este artículo en el hogar medio americano hay 300.000 objetos, en España no creo que andemos muy lejos.

Entre esa jungla de perchas sobrecargadas y cajones que no cierran hay muchas cosas que puedes vender. Si no te lo crees, haz la prueba y pon algo a la venta en cualquier plataforma de segunda mano. Verás como hay gente interesada. Aprovéchate de esos acumuladores y sácate un dinero extra que rendirá mil veces más que en el fondo de un armario.

Perderse las ofertas es de listos

El camino a la bancarrota está pavimentado de ofertas y descuentos que “no te puedes perder”. Si respondes de forma impulsiva a estos mensajes que van directos a tu subconsciente estarás perdiendo el control de tus finanzas. Ten claras tus necesidades y utiliza las ofertas y descuentos solo para comprar aquello que te hará más feliz en el largo plazo. No alimentes tu ego consumidor con falsos chollos.

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El trabajo de estos anuncios es hacerte sentir que estás dejando pasar una oportunidad única que en realidad no existe. En un acto de responsabilidad minimalista debes aprender a entender esos mensajes y observar tu deseo inconsciente de compra para no caer en tentaciones. Tú no eres tonto, de verdad.

Compra productos de calidad

Lejos de sonar a discurso de abuelo agarrao creo que a nadie se le escapa que la calidad media de los productos que compramos se ha ido desplomando poco a poco. Camisetas a 2€ que duran tres lavados o casi cualquier artículo de los chinos son un buen ejemplo, pero hay muchos más.

A veces es difícil encontrar argumentos para comprar un producto más caro que, aparentemente, hace lo mismo que otro muy barato, pero los hay. El de mayor peso es simple de entender: el barato se te va a romper y vas a tener que terminar comprando el bueno. Invierte en calidad y tu bolsillo lo agradecerá.

¿De verdad necesitas cinco tarjetas de crédito?

No solo abultarán en tu cartera sino que te generarán unos gastos de comisiones totalmente innecesarios. Como buen minimalista financiero debes huir de las tarjetas, sobre todo de aquellas que te pasan el cargo a mes vencido. Controlar tus gastos pasa por ver el cargo cuando se produce y no 30 días después.

Gastar así duele menos, los bancos lo saben y sacan tajada. Si, además, al llegar el cargo no tienes saldo suficiente, prepárate para una hermosa comisión. La alternativa es tener una tarjeta de débito, y solo una, para tener todo el control sobre tu consumo. Ya te hemos recordado que tú no eres tonto, ¿verdad? Demuéstralo anulando todas esas tarjetas que no necesitas.

No más cartas, por favor

Haz un ejercicio: coge todas las cartas que te llegan a casa en una semana (de extractos bancarios, fondos de inversión, tarjetas…) y ábrelas, por una vez. Pon en un montón las útiles y en otro las que te han hecho perder 10 segundos de tu vida. Si hay dos que te han servido para algo, déjalo todo como está; sino, invierte media hora en anular todas las comunicaciones escritas que recibes. ¿Para qué quieres las cartas si puedes ver todos tus movimientos en la banca online?

Entre los incalculables beneficios de renunciar a las cartas está la comodidad, el saber que haces algo bueno por el medio ambiente y el tener menos montoncitos de papeles inútiles a tu alrededor. Ah, y tampoco los guardes para escribir o imprimir por detrás, nunca lo harás.

Algunas conclusiones

Llevar el minimalismo a tus finanzas personales es sinónimo de responsabilidad y de tomar el control de lo que pasa con tu dinero. Tus decisiones de consumo son tuyas y solo tuyas. Ninguna promoción insuperable puede hacerte comprar algo que no necesitas y que sabes que se convertirá en un problema de orden o espacio en el futuro.

A nadie le gusta vivir una vida llena de caos y desorden, pero en cuanto al control de nuestra economía particular no solemos aplicar el cuento. Controla y anota cada gasto, prioriza en tu manera de consumir y súbete al tren del minimalismo financiero.

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