Publicidad

Fondos de gestión activa vs gestión pasiva: existe una tercera vía

Fondos de gestión activa vs gestión pasiva: existe una tercera vía
11 comentarios

Publicidad

Publicidad

La mayoría de ahorradores que se acercan al mundo de la inversión por primera vez lo hacen con recelo, miedos y dudas. Muchas dudas. Quieren rentabilizar sus ahorros y obtener de ellos una pequeña rentabilidad, pero asumiendo el mínimo riesgo posible. En otras palabras, no quieren perder su dinero.

La primera decisión a la que se enfrentan es decidir qué estrategia de inversión desean seguir. En general, en el mundo inversor existen dos filosofías completamente diferentes y muy enfrentadas entre sí: la estrategia de gestión activa y la estrategia de gestión pasiva.

En este artículo desgranaremos cada una de ellas, analizando sus pros y sus contras. Además, presentaremos una tercera vía que está cobrando cada vez más relevancia: elegir activamente en qué índices invertir y, posteriormente, adoptar una estrategia pasiva.

Gestión activa vs gestión pasiva, ¿en qué se diferencian?

La gestión activa es la estrategia de inversión clásica, la que siempre ha acaparado los titulares de la prensa y la más popularizada en el mundo inversor. Hasta hace muy poco tiempo, prácticamente era la única opción en la industria de fondos.

En ella, el gestor del fondo selecciona los activos que forman la cartera de inversión. En base a su opinión y a la información de la que dispone, elige aquellos activos que cree que se comportarán mejor en el futuro. El objetivo es superar la rentabilidad media del mercado.

En la gestión pasiva, mientras tanto, el gestor del fondo juega un papel más irrelevante. Su opinión y sus análisis sobre la situación del mercado carecen de la más mínima importancia a la hora de seleccionar los activos que formarán la cartera de inversión.

La gestión pasiva lo único que busca es replicar un índice bursátil. Este se convierte en la referencia a seguir y la estrategia de inversión consiste en copiar su composición y su comportamiento. Sin más.

Con un ejemplo lo entenderás mejor. Piensa en un índice como S&P 500, formado por las 500 empresas más importantes de Estados Unidos. Esta es su evolución histórica:

SP500

Un fondo de inversión indexado, que es un fondo de gestión pasiva, replicaría al índice, es decir, compraría acciones de las 500 empresas que lo forman y exactamente en la misma proporción. Su objetivo sería conseguir la misma rentabilidad que él. No más, pero tampoco menos.

Un fondo de gestión activa, mientras tanto, solo invertiría en las empresas del índice que, a juicio del gestor del fondo, serán las más rentables en los próximos años. Su objetivo sería conseguir una rentabilidad mayor a la del índice.

Ejemplos de fondos activos hay miles. Algunos rentables en los últimos años son Gesconsult Renta Variable, Eurizon Fund-equity Italy Smart Volatility y Esfera/Robotics. Entre los fondos de gestión pasiva, los más prestigiosos son los comercializados por Vanguard, los Amundi y los Pictet.

¿Qué estrategia de inversión es mejor?

buffet

Warren Buffet es el inversor más famoso del mundo. La estrategia de inversión que sigue es activa: él y su equipo seleccionan las empresas en las que invertir, y a tener de los datos, no lo hacen nada mal.

Sin embargo, Buffet es un defensor a ultranza de la gestión pasiva. Tanto es así que en su testamento ha dejado dicho que su herencia se debe invertir en un 90% en un fondo indexado al S&P 500 con bajos costes y el 10% restante en bonos norteamericanos a corto plazo. Es cuánto menos curioso.

Incluso apostó un millón de dólares a que los índices bursátiles eran capaces de batir a los mejores fondos de inversión de gestión activa del mercado. La gestora de fondos Protégé Partners LLC aceptó el reto, y lo perdió.

En un nivel más terrenal, debemos partir de la base de que ni tú ni yo somos Warren Buffet. Ni tenemos sus conocimientos ni tenemos sus tentáculos. Nosotros somos inversores normales, mediocres y sin capacidad real de hacer predicciones fundamentadas en datos.

Y a los inversores convencionales como tú y como yo solo nos interesan dos cosas a la hora de seleccionar un fondo de inversión: su rentabilidad y sus comisiones, factores que, además, están estrechamente relacionados.

Pues bien, hay dos datos que hablan por sí solos y que me gustaría que entendieses:

1. Las comisiones de los fondos de gestión activa son mucho más elevadas que las de los fondos de gestión pasiva.

Mientras que podemos contratar un fondo indexado de Vanguard o Amundi (pasivo) pagando alrededor de un 0,3% en comisiones, cualquier fondo activo comercializado por la banca tiene unos gastos totales que pueden rondar el 3,40%. Es una diferencia brutal con un impacto enorme en la rentabilidad.

2. La mayoría de los gestores de fondos activos no logran batir al mercado de forma consistente a largo plazo.

Hay numerosos estudios al respecto, por ejemplo, uno muy conocido de Spiva del que se deduce que a 10 y 15 años más del 80% de los fondos activos logran una rentabilidad inferior a la del mercado.

Estudio Spiva Gestion Pasiva Activa Estudio de Spiva que compara rentabilidad de fondos indexados vs rentabilidad de su índice de referencia

Otro estudio reciente de Finizens, uno de los principales robo advisors de España, concluía que para un horizonte temporal de diez años, la gestión pasiva ha generado una rentabilidad de hasta un 76,1% por encima de la gestión activa.

¿Qué estilo de inversión tiene más éxito?

A pesar de la demostrada superioridad de la gestión pasiva, en la actualidad, en España apenas supone un 2% de la inversión total, mientras que en Europa esta representación alcanza el 19% y en Estados Unidos el 33%.

En la siguiente imagen, extraída del mismo estudio de Finizens, puedes comprobar cómo han evolucionado las cuotas de mercado de ambos estilos de inversión en la última década.

Captura De Pantalla 2019 11 11 A Las 15 59 58

Teniendo en cuenta que estos fondos pasivos son más fáciles de contratar y de gestionar, más baratos y además consiguen una rentabilidad mayor a largo plazo, todo hace pensar que el potencial de crecimiento de este estilo de inversión es enorme. De hecho, los datos de cuota de mercado de cada estilo de gestión ya avalan nuestra teoría.

En esta otra gráfica puedes apreciar la tasa anual de crecimiento del volumen de activos atesorados por la gestión pasiva y la gestión activa en el período comprendido entre 2008 y 2018.

finizens

Solo en términos de volumen de activos gestionados, la gestión pasiva ha crecido 4,7 veces más rápido que la gestión activa en la última década.

Sin embargo, la estrategia pasiva también tiene algunos contras. El más importante es hay que saber elegir correctamente el índice en el que invertir.

Este es, precisamente, el punto fuerte de la tercera vía que te presentamos: un gestor experto elige los índices de forma correcta (es su parte activa), pero sin los costes que conlleva una gestión activa tradicional (equipo de analistas, rotación de cartera, etc).

Un ejemplo, Baelo Patrimonio

Baelo Patrimonio es un fondo de autor gestionado por Antonio R. Rico, un conocido blogger del mundo de la inversión. Es el creador del blog InversorInteligente.net y, tras años explicando sus ideas en internet, se lanzó a crear un fondo con el que abrir sus teorías a más partícipes.

El fondo Esfera I Baelo Patrimonio salió al mercado en marzo de 2018 y en apenas año y medio de vida ya gestiona un patrimonio de casi 30 millones de euros. Sus más de 2.000 partícipes son más que eso: se declaran fans incondicionales del fondo y de su gestor.

Aunque la gestión de este fondo es muy pasiva, no lo es al cien por cien. Antonio hace una selección previa de los índices y grupos de acciones que forman parte del mismo. En otras palabras, los activos que lo componen son elegidos de forma manual por él, pero una vez seleccionados, la rotación de la cartera es mínima, por lo que el fondo pone el foco en el largo plazo y adopta una estrategia de gestión pasiva.

Cartera Baelo 2019

El objetivo Baelo Patrimonio es lograr una rentabilidad moderada a largo plazo y, de momento, lo está cumpliendo.

Hace unas semanas tuvimos la ocasión de hablar personalmente con su fundador sobre su filosofía de inversión.

antonio_rico

Antonio no es un gestor de fondos de inversión al uso, sino una persona sencilla y cercana. Le pedí que fuese él mismo quién explicase a los lectores de El Blog Salmón qué es Baelo Patrimonio:

Baelo es un fondo de renta variable mixta, de riesgo moderado por volatilidad, no indexado pero gestionado de forma pasiva, y que se nutre de la filosofía de inversión de mentores como John Bogle, Harry Browne y William Bernstein, con un sesgo dividend growth para la parte de renta variable.

Los dividend growers, o aristócratas del dividendo, forman una parte muy importante en la composición de la cartera de renta variable de Baelo, y son los responsables de que este fondo tenga, en teoría, una gran capacidad para sortear las crisis económicas sin sufrir una volatilidad excesiva.

Las acciones dividend growers llevan 40 años batiendo al mercado general, batiéndolo también en cada una de las 4 décadas naturales. Su dividendo creciente es consecuencia de características comunes como estabilidad en el crecimiento de los beneficios, estar financiadas de forma prudente, payout contenido para poder seguir creciendo e invirtiendo capital, altos márgenes, ventajas competitivas en sus productos y servicios...

Todos estos conceptos hacen que además tengan factor de calidad, lo que las hace menos volátiles y más preciadas por los inversores en su temor constante a los malos ciclos bursátiles.

Aunque Antonio Rico es un defensor a ultranza de la gestión pasiva, en la guerra entre gestores profesionales e índices, Baelo se posiciona en una postura intermedia, aunque guiñando el ojo a la gestión pasiva. Esto tiene una explicación, en palabras de su gestor:

Nada es 100% pasivo, pero sí que hay estrategias más y menos pasivas. Cuanto más pasiva, menos costes, menor rotación de activos, menos errores por decisiones especulativas, menos impuestos pagados... No hay ciencia que demuestre que la gestión activa es capaz de batir al mercado por motivos relacionados con tener una habilidad o talento especial, por lo que no merece la pena soportar el lastre de los costes y errores que puedes cometer al mostrarte demasiado activo.

Es posible que el éxito de este fondo, que el año pasado obtuvo el premio Rankia a mejor fondo de su categoría, se deba precisamente al dejar hacer y no intervenir más de lo necesario. No en vano, es el fondo con la rotación de activos más baja del mercado (0%) y con los gastos de brokeraje más reducidos que haya podido encontrar (0,016%).

Confianza en los gestores

En definitiva, la gestión activa se basa en la confianza de que un gestor lo hará mejor que el mercado de forma constante, y lo tendrá que hacer bastante mejor para que los costes de gestión (mucho más elevados) no se coman la rentabilidad.

Con la gestión pasiva no hay ese problema: los costes son mínimos y la rentabilidad a largo plazo es más segura. Sin embargo, tiene que ser el inversor el que decida el índice en el que invertir. Aunque esto en realidad no es difícil, para alguien que se acerca a los mercados por primera vez puede tener su complicación.

Con casos como el de Baelo, de nuevo, se tiene que confiar en que el gestor lo haga bien. La rentabilidad de nuestra inversión depende, en gran medida, de ello. Sin embargo, los costes son mucho más bajos, casi al nivel de los de la gestión pasiva, y esto tiene un impacto directo sobre el rendimiento del fondo.

Temas

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Inicio
Compartir