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El secreto del pleno empleo, lo que a España le queda por aprender

El secreto del pleno empleo, lo que a España le queda por aprender
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A pesar de que en los últimos años hemos asistido a un crecimiento económico sólido que ha venido ligado a la creación sostenida de empleo, lo cierto es que, si hacemos una "foto fija" sobre los actuales niveles de desempleo, siguen siendo altos tanto frente a la media europea (segundo país europeo con el desempleo más alto) como la media de los países que conforman la OCDE (tercer país con mayor desempleo de la OCDE).

Spain Unemployment

De hecho, las encuestas del CIS siguen indicando que el desempleo es la primera preocupación del conjunto de los españoles. Por ello, nos preguntamos cuáles son los secretos de las economías para alcanzar el pleno empleo.

España mejora su mercado laboral pero necesita aprender

Ante una crisis que desbordó los niveles de desempleo llegando a alcanzar el 26,7% en 2013, España se vio forzada a replantearse su mercado laboral en 2012 con modificaciones normativas sobre la negociación colectiva y el despido que han repercutido en la creación de empleo y hoy, el paro se sitúa en el 14,45%.

Spain Unemployment

La profunda mejora ha permitido de la flexibilidad interna de las empresas y unas menores indemnizaciones por despido improcedente y eliminando la exigencia de contar con una autorización administrativa en el caso de emprender despidos colectivos. Todo ello contribuye al ajuste interno empresarial para que los costes laborales no se disparen como ha ocurrido en años anteriores.

Sin embargo, siguen existiendo problemas obvios en nuestro mercado laboral. En primer lugar, en España, el coste de despido equivale a 15,2 semanas de salario. Esta medición es desproporcionada y estamos muy por encima de los principales países del bloque de la UE: Alemania (11,6 semanas), Reino Unido (4 semanas), Francia (4,6 semanas) e Italia (0 semanas).

despido

También sigue instaurado un amplio diferencial entre la contratación definida o temporal a nivel de costes de despido. De este modo, al blindar los trabajadores indefinidos con altos costes de despido, es necesario un amplio ejército de temporales -el empleo temporal equivale al 26,7% sobre el total- que adopten toda aquella flexibilidad necesaria que forma parte de la actividad económica. . Uno de los factores del desempleo es el salario mínimo que actualmente se ha subido a los 900 euros y se ha vendido como una medida estrella para el conjunto de los trabajadores. Como podemos apreciar en el siguiente gráfico, si comparamos la media de desempleo de los países de la UE con y sin salario mínimo, se observa que aquellos con salario mínimo tienden a generar mayor desempleo.

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Países como por ejemplo Suecia, Dinamarca, Islandia, Noruega o Suiza carecen de salario mínimo. Otros como Alemania o bien Estados Unidos si bien han adoptado salarios mínimos son especialmente bajos con relación a los salarios de los trabajadores, por lo que ningún caso constituyen una sólida barrera de entrada en el mercado laboral.

La Oficina de Empleo Público promueve el 2,1 % de empleos, un dato que pone de relieve la ineficacia de este servicio público y que necesita una profunda mejora. Lo hace peor que de las denostadas empresas de trabajo temporal, privadas, que tienden a colocar el 3,9% del empleo, lo que supone prácticamente el doble que los servicios públicos.

Alemania, el ejemplo de cómo salir de un mercado laboral deteriorado hacia el pleno empleo

Alemania a principios del siglo XXI era considerado el enfermo de Europa: Con la recesión de 2001-2003 económico y unos niveles de desempleo altos, incluso, más altos que los españoles que en aquellos momentos estaban alimentados por un fuerte crecimiento económico y el nacimiento de una burbuja inmobiliaria alimentada por los bajos tipos del BCE.

Germany Sick

A principios de 2002, el ex Canciller Gerhard Schröder puso en marcha un programa de reformas del mercado de trabajo y de la política social, que lleva el nombre de su presidente Peter Hartz que fue quién dirigió la comisión para encauzar las reformas.

Anteriormente Hartz había sido dirigido recursos humanos de una empresa líder en el sector siderúrgico, y luego cambió a la misma posición en Volkswagen. En ambos puestos había desempeñado un papel crucial en la modernización de la negociación colectiva, procedimientos y convenios colectivos en grandes empresas con una fuerte presencia de trabajadores.

La Comisión Hartz publicó una serie de reformas del mercado laboral (Hartz I, II, III, IV) entre 2003 y 2005, como la desregulación del trabajo por cuenta ajena, la desregulación del minijobs, las reformas organizativas de la Agencia Federal de Trabajo.

Al igual que España actualmente, Alemania contaba con unos servicios públicos de empleo seriamente deficientes que ofreciera una asistencia correcta al conjunto de los desempleados. Por ello, se transformó de manera absoluta la gestión del servicio público de empleo, con la inclusión de agencias públicas de trabajo temporal, una atención absolutamente individualizada a los desempleados y un sistema complementario de mejoras a nivel formativo para que, a pesar de estar apartados del mercado laboral, pudieran mejorar las habilidades según las necesidades del mercado.

También se introdujo una mayor rigidez en el momento de percibir las subvenciones por desempleo que mantenían la trayectoria especialmente generosa y en la Comisión de evaluación del mercado laboral alemán se valoró como una de las principales causas del desempleo de larga duración. Tras la reforma se llegó a reducir hasta un 30% esta prestación.

Al igual que España hoy, el desempleo de larga duración estaba estrechamente asociado a los segmentos de trabajadores de menor cualificación. Entre las diferentes medidas de flexibilización en el mercado laboral, se decidió eliminar las cotizaciones sociales a cargo del empleado en aquellos salarios que quedaban por debajo de los 400 euros y entre salarios entre 400 y 800 euros se establecía una escala creciente de contribuciones. De este modo, se conseguía abaratar los costes laborales y favorecer la contratación de este grupo de desempleados.

Hoy Alemania se presenta al mundo con un modelo de mercado laboral sólido, siendo el país europeo que mejor puedo sortear la crisis económica de 2008, con un leve crecimiento del desempleo, mientras que la mayoría de países vieron una amplia destrucción de sus puestos de trabajo y una reducción de la participación laboral. Si en el año 2005 la tasa de paro se encontraba en el 11,3% en Alemania, hoy se sitúa en el 3,30%, quedando incluso por debajo de la tasa de desempleo estadounidense (3,80%).

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Las ventajas de reformar el mercado laboral para dirigirse al pleno empleo

Lo primero que deberíamos valorar es qué ventajas le confiere al trabajador reformar mercado laboral para conseguir el pleno empleo. La principal de todas es que en el ámbito de las finanzas públicas... Se reducen las prestaciones desempleo, por lo que los recursos generados por los trabajadores activos dejan de tener el objetivo de subvencionar la inactividad económica y pueden destinarse a otras partidas e incluso, para la bajada de impuestos.

Que un trabajador dejé de estar inactivo tiene una consecuencia económica evidente: se pone a producir, lo que se significa generar su propia renta para más tarde intercambiarla en el mercado y favorecer el dinamismo de la economía. Por lo tanto, del pleno empleo nos beneficiamos todos.

Además, estar incorporado en el mercado laboral permite al propio trabajador beneficiarse de la experiencia adquirida para incrementar su productividad, lo que llevará a mayores niveles de renta en el largo plazo. En la dinámica laboral es más sencillo ir adaptándose continuamente a los cambios que vayan surgiendo frente a cualquier desempleado, alejado del mercado laboral.

También hay que pensar que el pleno empleo al final se traduce en la escasez de un factor productivo, en este caso el factor trabajo. Y cuando un factor productivo es escaso los precios tienden a incrementarse, en este caso, los salarios. No hay mayor poder de negociación para un trabajador que está respaldado por un mercado laboral que tienda al pleno empleo y que permita mejorar sus condiciones de vida.

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