Se cumplen cuatro años desde que Rusia lanzó su ofensiva sobre Ucrania, un conflicto que ha dejado más de 15.000 víctimas civiles, según datos del Observatorio de Naciones Unidas, y ha llegado a reestructurar el mapa geopolítico europeo.
La guerra no solo ha alterado el equilibrio de seguridad en el continente, sino que también ha tenido un impacto directo en los mercados financieros, impulsando con enorme fuerza a la industria de defensa. Y lo que queda.
Desde el 24 de febrero de 2022, el índice MSCI Europe avanza en torno a un 43%. En el mismo periodo, el sector europeo de defensa y aeroespacial acumula una revalorización del 272%, lo que supone multiplicar por más de seis el rendimiento del mercado general.
En términos anualizados, esta subida equivale aproximadamente a un 36%, una cifra inusual para un sector históricamente considerado estable pero poco dinámico.
El giro estratégico de Europa tras la invasión
La decisión del Kremlin de iniciar la ofensiva ha provocado un cambio estructural en las prioridades presupuestarias de los Estados europeos.
Tras años de inversiones contenidas en defensa, los gobiernos han comenzado a incrementar de forma sostenida sus partidas militares. Este aumento del gasto no se limita a la reposición de material enviado a Ucrania, sino que incluye programas de modernización, ampliación de capacidades industriales y contratos plurianuales de adquisición.
Alemania ha anunciado compromisos multimillonarios para reforzar su capacidad defensiva, lo que ha impulsado de forma extraordinaria a compañías como Rheinmetall.
La firma alemana ha registrado una subida superior al 1.500% desde el inicio de la guerra, alcanzando una capitalización que supera los 77.000 millones de euros. Este comportamiento bursátil sitúa a la compañía entre los valores más rentables del continente en el periodo analizado.
Otros grupos europeos también han experimentado revalorizaciones de cuatro dígitos. Rolls-Royce, especializada en motores y reactores, acumula una subida cercana al 1.190%, mientras que la sueca Saab supera el 1.050% desde febrero de 2022.
Empresas como Leonardo e Indra han multiplicado varias veces su valor en bolsa, consolidando una tendencia que ha convertido a la defensa en uno de los sectores más atractivos para los inversores institucionales.
Motores propios frente al ciclo económico
A diferencia de otros sectores que dependen en gran medida de variables macroeconómicas como los tipos de interés o el consumo, la industria militar cuenta con impulsores específicos.
El incremento sostenido de los presupuestos nacionales, la necesidad de rearmamento estratégico y los contratos gubernamentales a largo plazo proporcionan visibilidad en ingresos y pedidos.
Las principales compañías del Stoxx 600 Defense & Aerospace, como Safran y Airbus, también han reflejado este entorno favorable. Safran acumula una revalorización superior al 220% desde el inicio del conflicto, mientras que Airbus suma en torno a un 71%.
Solo un reducido número de valores del sector cotiza por debajo de los niveles previos a la invasión, lo que evidencia la amplitud del fenómeno.
El consenso de mercado recogido por Bloomberg estima que las empresas incluidas en este índice sectorial aún cuentan con un potencial adicional cercano al 10% de media.
El caso español: crecimiento de doble dígito
En España, la industria de defensa también atraviesa un periodo de expansión importante.
En 2024, la facturación del sector rozó por primera vez los 10.000 millones de euros, alcanzando los 9.997 millones, lo que supone un crecimiento del 17,1% respecto al ejercicio anterior.
La armamentística española sube por encima de los dos dígitos tanto en ingresos como en peso estratégico dentro del tejido industrial.
El subsector aeronáutico concentra el 54% de la facturación, seguido por el naval y el de armamento, cada uno con un 10%.
Las ventas directas al Ministerio de Defensa ascendieron a 3.031 millones de euros, representando el 30% del total y registrando un incremento superior al 35%. Por su parte, las exportaciones alcanzaron los 6.966 millones, equivalentes al 70% de la cifra de negocio, con un crecimiento superior al 10%.
El sector generó en 2024 un total de 88.454 empleos de alta cualificación tecnológica, con una productividad media por empleado de 122.956 euros, significativamente superior a la de otros ámbitos industriales.
Además, la inversión en investigación, desarrollo e innovación ascendió a 1.645 millones de euros, lo que representa el 29% del total nacional en I+D+i industrial.
Desafíos estructurales y concentración empresarial
A pesar del dinamismo, el informe sectorial advierte sobre la elevada concentración empresarial y la dependencia de importaciones en determinadas áreas estratégicas. Aunque más del 80% de las compañías del sector son pymes, su peso en la facturación se limita al 7%, mientras que 37 grandes empresas concentran alrededor del 90% del mercado nacional e internacional.
Cuatro años después del inicio del conflicto, el reordenamiento estratégico de Europa ha tenido un reflejo directo en los mercados y en la estructura productiva del continente. Una inversión en verde para no teñir el continente de rojo.
Imágenes | Pixabay
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