El 'contrainforme' Oxfam: España es uno de los países con menor desigualdad de la UE

La pasada semana, Alejandro les adelantaba los resultados del último informe Oxfam sobre desigualdad, que acaparó las portadas de los principales diarios nacionales con noticias como que 62 millonarios tienen la misma riqueza que la mitad de la población mundial.

En el resumen, Alejandro ya desgranó algunos puntos que los medios pasaron por alto, como que el documento tenía en cuenta las deudas. Sin embargo, a algunos parece que no les ha gustado nada este argumento y han querido ir más allá. Ha sido el caso del Instituto Juan de Mariana, que hoy ha presentado el ‘contrainforme’ Oxfam.

Su principal argumento es que España es uno de los países de Europa con menos desigualdad en cuanto al reparto de la riqueza. En concreto, señala que el motivo de que España sea uno de los países más igualitarios en cuanto al reparto de la riqueza se debe a que la propiedad inmobiliaria está más extendida que en otros estados europeos. De hecho, cifra en casi el 80% de los españoles con una vivienda en propiedad.

Con la intención de desmontar los “mitos” que cree que contiene el informe de Oxfam, el Instituto Juan de Mariana indica que dicho documento no contabiliza alguno de los activos más importantes de la sociedad, “lo que provoca un enorme sesgo”, tales como el valor capitalizado de las pensiones públicas y servicios públicos (empleo, sanidad…) y el valor del capital humano. Según el Instituto, su contabilización mostraría que la desigualdad no es tan grande.

Reconoce que en materia de renta los indicadores parecen acertar respecto a la gran desigualdad imperante en España. Bien es cierto que el índice Gini de la desigualdad en el reparto de la renta en nuestro país es el que tiene la media más alta de la UE -0,34 frente a 0,31 de la UE-, pero el informe del Instituto Juan de Mariana dice que la medición es incompleta porque se basa en rentas “estrictamente monetarias”. En este sentido, dice que si se le añade el valor de los alquileres imputados el índice cae a 0,29. De este modo, el informe afirma que, aunque la desigualdad en el reparto de la renta es elevada, no es la tan alta como se suele expresar.

La causa de la desigualdad: el paro

Otro aspecto que contradice el informe presentado hoy es el de la causa principal de la desigualdad. En este caso, niega que tenga que ver con los salarios o los rendimientos del capital, sino que la culpa la tiene el desempleo. Para que se ajusten los niveles el Instituto pide que se liberalice el mercado laboral, ya que en la actualidad hay barreras que impiden a muchos acceder a un puesto de trabajo, “lo que imposibilita que quienes están peor puedan progresar por sus propios medios”.

Otro mito que quiere echar abajo el informe es el de España como país con escasa movilidad social. En este sentido, el Instituto explica que el nivel de movilidad social en España es intermedio, “por encima de las medias de países como Alemania, Francia, Italia o Reino Unido”, por eso argumenta que la desigualdad procedente de la movilidad se reduce a una velocidad mayor en España que en estos lugares.

Reconoce el informe que es “deseable” que la sociedad tenga una alta movilidad, “pues es deseable que personas que provengan de un origen humilde sean capaces de acceder a una buena formación educativa, de trabajar, de ahorrar y de prosperar”. Pero matiza que también es “deseable” que existan mecanismos que contribuyan a la persistencia intergeneracional de resultados, como la transmisión de padres a hijos de conocimientos y habilidades que consideren que serán provechosas para sus hijos a la hora de prosperar. Un planteamiento que, veladamente, apuesta por la preponderancia de las élites y de las oligarquías.

A modo de conclusión, el Instituto Juan de Mariana dice el impacto de la crisis ha provocado una tasa de desempleo que ha llegado a niveles “inaceptables”, sobre todo entre los más jóvenes, lo que sumado a la destrucción del tejido empresarial, la rigidez económica existente y las subidas de impuestos han generado una caída de la calidad de vida.

No obstante, asegura que el debate no debe centrarse en combatir la pobreza, sino la desigualdad económica. Es decir, y utilizando sus propias palabras, “el objetivo último no debería consistir en reducir la diferencia entre ricos y pobres, sino en que ricos y pobres disfruten del mayor nivel de bienestar posible”.

Este último argumento deja muy claro que el Instituto no considera prioritario que se reduzca la pobreza mundial y que se reasignen los recursos, sino que lo principal es que los ricos sigan siendo ricos –lo máximo que puedan- y que los pobres, dentro de la pobreza, puedan al menos sobrevivir de manera digna. Ahí es nada…

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