Estas son las propuestas económicas de Vox y no tienen ningún sentido

El pasado sábado vimos como Vox, un partido que actualmente carece de representación en las Cortes Generales, consiguió desbordar Vistalegre con un proyecto que fija su eje de actuación en la recentralización de las competencias, un discurso antiinmigración y la eliminación de todo partido u asociación que pretenda destruir la unidad del territorio.

En las siguientes líneas vamos a desgranar las propuestas que ofrece este partido que dentro del abanico ideológico se sitúa en la extrema derecha. Para ello, analizaremos las diferentes propuestas que quedan recogidas en el documento "100 medidas para la España Viva".

Recentralizar competencias

España es uno de los países más descentralizados de la OCDE a nivel del gasto público. Por ejemplo, si en el año 2017, el gasto público fue de 477.332 millones millones de euros, el peso de cada administración fue el siguiente: Estado (50%), Comunidades Autónomas (37%) y Administraciones Locales (13%).

La propuesta de Vox no ataca al actual Estado del Bienestar -Sanidad pública, Educación Pública o Pensiones- sino al diseño de sus competencias, predominando en la figura Estado quién desarrolle estas competencias. De hecho, en relación a la Educación y la Sanidad Pública alega lo siguiente:

"Un sólo sistema educativo y sanitario, con los mismos derechos en todo el territorio nacional, para garantizar que todos los españoles seamos libres e iguales en derechos y prestaciones públicas".

El objetivo de Vox es eliminar el actual órgano político intermedio, las autonomías:

  • "Transformar el Estado autonómico en un Estado de Derecho unitario que promueva la igualdad y la solidaridad en vez de los privilegios y la división. Un solo gobierno y un solo parlamento para toda España. Como paso previo: devolución inmediata al Estado de las competencias de Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia limitando en todo lo posible la capacidad legislativa autonómica".

Desde un punto de vista ideológico esta medida es especialmente antiliberal. Liberalismo es descentralización de las decisiones, por ello promueve los impuestos más bajos posibles (no hay mayor descentralización que los recursos estén a disposición del individuo) y que el órgano de gobierno sea próximo para que las decisiones se adecuen a la voluntad de sus ciudadanos.

Si Vox apostara por modelos liberales, estaría proponiendo maximizar la descentralización, un concierto económico para cada autonomía. Sin embargo, no es así, sus propuestas no podrían estar más alejadas:

  • Supresión del Concierto Económico Vasco y el Convenio Navarro y la incorporación de ambas regiones y sus Diputaciones Forales al Régimen Común.

El problema de esta medida es que cuanto más se aleja la decisión de gasto sobre el individuo mayores son las ineficiencias generadas porque la influencia/control del individuo sobre "la caja común" va disminuyendo. La alta descentralización ya ha demostrado funcionar perfectamente y ejemplos tenemos más que de sobras reconocidos: Australia, Estados Unidos o Suiza y sus cantones.

Bajar impuestos y mantener el Estado del Bienestar no funciona

Vox no cuestiona la Sanidad pública, la Educación pública o el Sistema de pensiones público sino el órgano de Gobierno que debe desarrollar esta competencia, en este caso en favor del Estado frente el nivel autonómico. Pero a su vez, propone la bajada masiva de impuestos:

  • Rebaja radical del Impuesto sobre la Renta. Aumento significativo del mínimo personal y familiar exento a 12.000 euros y a 3.000 euros para el primer y segundo hijo. Tipo único fijo del 20% hasta los 60.000 ? anuales, tributando al 30% cualquier exceso sobre el mencionado límite.

  • Reducir el tipo general del Impuesto sobre Sociedades al 20% con una reducción del 5% en el caso que los beneficios no se distribuyan y se mantengan en la empresa como reservas.

  • Reducción del IVA al 4% para la compra de productos y fármacos infantiles y geriátricos.

  • Reducción del impuesto de sociedades para las PYMES al 15%, y minimización de los trámites burocráticos para su aprobación administrativa. Apoyar a las Pymes para que no se las penalice a la hora de recibir financiación bancaria.

  • Menos impuestos y costes regulados en la factura de la luz, que son los culpables de que paguemos uno de los recibos más caros de Europa.

  • Supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y Plusvalías municipales en todo el territorio nacional.

Las promesas de bajadas de impuestos son uno de los ejes de actuación de una ideología de derechas. Teniendo en cuenta los cuatro grandes partidos políticos, probablemente Vox sería el partido que propone mayores bajadas de impuestos (habrá que esperar las próximas generales y la confección de los programas electorales).

Sin embargo, desde un punto de vista pragmático, si se pretende un modelo fiscal de bajos impuestos se debería consecuentemente recortar drásticamente el actual Estado del Bienestar (y no proponer centralizar su oferta) con el objetivo de mantener unas cuentas públicas equilibradas a largo plazo.

Desde Vox el argumento que se fragua es que con eliminación del gasto político, prescindiendo de las autonomías, se conseguiría ahorrar en duplicidades. No obstante, centralizar no significa eliminación de burocracia sino que los funcionarios pertenezcan a otra administración.

De hecho, de acuerdo con las cifras de Eurostat, en España, el gasto político sería del 2,6% del PIB: Ejecutivo y órganos legislativos (1,6% del PIB) y Servicios Generales (1% del PIB). En comparación, la vecina Portugal es uno de los países más centralizados de la Unión Europea y presenta una gasto político del 3,4%: Ejecutivo y órganos legislativos (3,2% del PIB) y Servicios Generales (0,2% del PIB).

Si a todo ello, le sumamos mantener el Estado del Bienestar y una fuerte bajada de impuestos, tenemos como resultado un intenso desequilibrio presupuestario, en un contexto en el que la ratio de deuda pública es especialmente alta. Si un partido desea bajos impuestos, implica la supresión del Estado del Bienestar como lo conocemos, el resto es vender humo o esperar que las rentas futuras paguen los desequilibrios presentes.

Cabe recordar, que recientemente hemos visto cómo el mercado de deuda italiano se ha tensionado porque el Gobierno italiano se quería alejar 8 décimas sobre el objetivo de déficit pactado con Bruselas, que unido a los altos niveles de deuda pública, ha repercutido finalmente en un auge de las TIRs de sus bonos.

Desde luego, no hay peor mensaje para los inversores que acuden a las emisiones del Tesoro que unas cuentas públicas desequilibradas que pongan en cuestión la seguridad de su inversión. Y España necesita refinanciar en los mercados su elevada deuda a medida que van llegando los vencimientos.

Vox, por ahora, no ha desarrollado un discurso antieuropeo

Una de las características tanto de los partidos tanto de extrema izquierda como de extrema derecha es su desafección por el proyecto europeo, en favor de una mayor soberanía nacional. De hecho, ese es el punto de mayor comunidad entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga Norte que permitió la formalización de un pacto de Gobierno en Italia.

Pero en España la idea antieuropea no ha cuajado y prácticamente existe una anomalía. En el caso de Podemos, si bien en su principio esbozaba la idea de recuperar la soberanía monetaria para emprender un proceso de devaluación, hoy, su discurso no traslada un sentimiento antieuropeo.

Lo mismo ocurre en el caso de Vox. Su discurso de soberanía nacional, por ahora, está fundamentado en dos focos: la inmigración y los nacionalistas/independentistas que cuestionen el principio de integridad territorial.

En relación a la inmigración, sus propuestas son las siguientes:

  • La inmigración se afrontará atendiendo a las necesidades de la economía española y a la capacidad de integración del inmigrante. Se establecerán cuotas de origen privilegiando a las nacionalidades que comparten idioma e importantes lazos de amistad y cultura con España.

  • Acabar con el efecto llamada: cualquier inmigrante que haya entrado ilegalmente en España estará incapacitado, de por vida, a legalizar su situación y por lo tanto a recibir cualquier tipo de ayuda de la administración.

  • Suprimir la institución del arraigo como forma de regular la inmigración ilegal. Revocación de las pasarelas rápidas para adquirir la nacionalidad española.

Sobre la cuestión independentista, la propuesta de Vox va en línea con la manifestada por Pablo Casado últimamente, la prohibición de partidos independentistas:

  • Ilegalización de los partidos, asociaciones o ONGs que persigan la destrucción de la unidad territorial de la Nación y de su soberanía.

La razón por la que ni Vox ni Podemos cuestionan el proyecto europeo dentro de su eje de actuación política, la encontramos en el gran sentimiento proeuropeo de España. Según el Eurobarómetro Standard, a la pregunta ¿Se siente ciudadano/a de la Unión Europea? Casi 9 de cada 10 ciudadanos españoles (88%) se sienten ciudadanos de la Unión Europea, el valor más alto tan solo por detrás de los ciudadanos de Luxemburgo (90%). En total, el 70% de europeos se posicionan en esta misma opinión.

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