La austeridad sí funciona: El ejemplo de los países bálticos

Recientemente, hemos visto que 177 economistas, entre ellos Thomas Piketty, han firmado un manifiesto de apoyo a la campaña de Unidos Podemos afirmando que "la austeridad fiscal y la devaluación salarial nos han conducido una década perdida". En este documento se indica que es necesario revertir los recortes que se han aplicado durante estos años y que es necesario una renegociación del ritmo de reducción del déficit público.

Sin embargo, no podemos afirmar que países como España han aplicado de forma contundente los principios de austeridad debido a que España ha pasado de unos niveles de déficit del 11% sobre el PIB en el año 2009 hasta unos niveles del 5,1% en 2015, lo que ha llevado al incremento de la deuda pública hasta suponer el 100% del PIB.

¿La austeridad funciona? Si verdaderamente queremos apreciar cómo se aplican los principios de austeridad presupuestaria en un país, el mejor ejemplo lo encontramos en los países bálticos. La crisis financiera global se cebó en particular con los países bálticos en mayor medida que en cualquier otro país de la Unión Europea. La pérdida acumulativa económica entre los años 2008 y 2009 fue del 18,3% en Estonia, del 21% en Letonia y del 11% en Lituania.

Los países bálticos en contexto

Cabe recordar en primer lugar la situación de partida. Y es que el crecimiento económico entre los años 2000 y 2007 de estos tres países bálticos se situaban en promedio en tasas del 8%. Este gran auge se debía a un consumo y una inversión acelerada debido a que los tipos de interés reales se encontraban bajos o incluso a niveles negativos.

La entrada de capital extranjero género unos grandes pasivos externos netos muy rápidamente y a finales del año 2007 suponían el 72% del PIB la historia, el 75% del PIB en Letonia y el 56% en Lituania.

No obstante, la crisis consecuencia de la quiebra de Lehman Brothers en septiembre del año 2008 frenó todo el avance económico de los tigres del báltico, lo que llevó a una interrupción de los flujos de capital. La demanda de exportaciones se desplomó, afectando muy duramente a estos países cuyas economías se encuentran muy abiertas y tienen grandes sectores de exportación que se integran las cadenas de suministro de la Europa occidental.

Para estos países la solución no fue escuchar los cantos de sirena a favor de gastar más, sino no demorarse en aplicar políticas de austeridad basadas en dos pilares: En primer lugar conservar sus políticas de tipos de cambios fijos sin la devaluación de la moneda y optando por la devaluación interna. En segundo lugar, embarcarse en una intensa consolidación fiscal para el año 2009, que incluía aumentos de impuestos e intensos recortes en el gasto público, entre otros, las reducciones de los salarios del sector público.

El caso de Estonia

En los años 2008 y 2009 Estonia sufrió una intensa caída de su PIB del 18%. Para hacernos una referencia, supone una contracción más de dos veces superior a la caída experimentada en el PIB español entre los años 2008 y 2013.

Este escenario fue combatido mediante un intenso ajuste presupuestario. se apostó por la subida del IVA y concentrar el resto del ajuste en el sector público. Los funcionarios de Estonia soportaron una reducción salarial del 10 y 20%, en el caso de los miembros del gobierno. Se decidió a elevar la edad de jubilación, se redujo la protección al desempleo.

Llama la atención un dato en los recortes y es que en 2009 el ajuste fue el equivalente a 9% del PIB, una cifra récord en Europa, aunque el año anterior ya habían aplicado un recorte que suponía el 5% de su economía.

Asimismo cabe destacar en el país su gran atractivo para hacer negocios, con un modelo tributario basado en el flat tax, que grava los ingresos personales y el reparto de beneficios empresariales con un tipo de gravamen único. También mantienen uno de los esquemas más simplificados burocráticos para la creación de empresas que en apenas unas horas a través de Internet cualquiera puede poner en marcha su proyecto empresarial.

Los intensos ajustes afectaron en la recesión cuando en el año 2009 el PIB cayó un 14,70%. A pesar de ello, en el siguiente año la economía crecía al 2,50% y en el año 2011, su crecimiento se situaba a una tasa del 8,30%, justo en ese año se incorporó al euro.

El caso de Lituania

Lituania en el año 2007 estaba creciendo a un ritmo anual del 11,10%, no obstante la crisis le llevó a que en 2008 su ritmo de crecimiento fuera del 2,6% y en el año 2009 se hundiera en una recesión que se llevó por delante el 14,8% de su PIB.

El gobierno fue especialmente duro e intransigente con el gasto público lo que llevó a recortar un 30% los sueldos públicos y las pensiones. Por otra parte redujo el salario mínimo hasta sumar una pérdida de poder adquisitivo en un 25%.

Entre las medidas económicas para salir de la crisis y afianzarse para la entrada del euro destacaron la subida del IVA, el aumento de la edad de jubilación, el recorte del gasto social, la flexibilización del mercado laboral y la reducción burocrática de los trámites para la creación de empresas. unas medidas que fueron clave para la entrada en el euro en 2015.

Lituania tardó algo más en ser severo en la reducción del déficit. Desde el año 2009 hasta el año 2010 el déficit empieza a reducirse desde el 9,10% del PIB hasta el 6,90%. La economía experimenta un cambio radical, pasando de una contracción del PIB del 14,80% a un crecimiento positivo en 2010 del 1,60%.

El caso de Letonia

Letonia supone el caso más extremo de contracción económica de los países bálticos y que vivió un hundimiento de una cuarta parte de su economía y el 18% sólo en el año 2009. El desempleo desde mínimos llegó a una situación crítica en tres años hasta alcanzar la cifra de 21%.

El escenario bancario era verdaderamente complicado ya que la entidad Parex Bank se enfrentó a graves problemas en el otoño de 2008. El gobierno letón la intervino mediante la nacionalización y recapitalización del banco pero el resultado puede una mayor incertidumbre sobre la salud del sistema financiero en Letonia.

En diciembre de 2008, Letonia pactó con el FMI, la Unión Europea y diferentes países vecinos un rescate de 7.500 millones de euros bajo una serie condiciones, incluyendo límites estrictos de futuros déficits presupuestarios.

Se tomó la decisión de aumentar los impuestos vinculados al consumo, mientras que el impuesto de la renta se reducía. o a una intensa política de recorte del gasto público, los salarios y las jubilaciones para evitar la devaluación monetaria a la que se habían comprometido.

Letonia supone el mayor ejemplo para aquellos que cuestionan la política de austeridad. Desde que Letonia introdujo recortes en su presupuesto, su economía ha afirmado uno de los crecimientos mayores de la Unión Europea. Desde el año 2010 hasta 2011 el déficit pasó del 8,5% del PIB hasta el 3,40%, mientras que la economía no se contrajo sino que pasó de un crecimiento del 1,60% hasta el 6,20%.

En el año 2010 la situación económica empezó a mejorar y en 2011 la economía letona estaba creciendo a ritmos del 6,20% anual. Dada la intensa crisis vivida en 2008 y 2009, Letonia que había fijado una renta per capita de 10.200 euros en el año 2007, necesitó hasta 2014 para superar los niveles previos a la crisis, el mismo año en que abandonó su divisa Lats para incorporarse en el euro.

La importancia del punto de partida y el equilibrio presupuestario

A pesar de todo lo descrito anteriormente, hay notables diferencias entre los puntos de partida de los países bálticos y el punto de partida de un país como Grecia, cuyas finanzas públicas fueron inestables desde antes de la crisis, fruto de aumento del gasto público financiado vía déficit.

Mientras que los países bálticos en el año 2008 mantenían una ratios de deuda sobre PIB realmente bajas, por debajo del 20%, Grecia en el año 2008 se encontraba con una relación de deuda pública sobre PIB de 109,4%. Esta situación le suponía acercarse al borde del precipicio con una gran dificultad para refinanciar su deuda.

Los datos del cierre del año 2015 muestran el éxito en las finanzas públicas de los países bálticos. Estonia mantiene una deuda pública sobre PIB del 9,7%, Letonia del 36,4% y Lituania del 42,7%. En contraste, la Eurozona se encuentra en unos niveles de deuda pública sobre el PIB de 90,8% y en especial Grecia, a cierre de 2015 su deuda pública mantiene la relación con el PIB del 176,9%.

También te puede gustar

Portada de El Blog Salmón

Ver todos los comentarios en https://www.elblogsalmon.com

VER 69 Comentarios